CABEZA DE MARTILLO: LA BESTIA SIGUE GRITANDO

Después de más de veinticinco años de fundación, order modafinil europe Cabeza de Martillo sigue siendo una marca insuperable en el metal panameño. Una escuela, un sonido que se hereda con cada alineación. De izquierda a derecha: Rafael “Pepo” González (bajo), Miguel Yau (batería), Frank “El Perro” Leone (voz) y Eric Pinzón (guitarra). Foto: Alejandro Gómez.

Hay sonidos que permanecen en tu mente; puedes escucharlos incluso cuando no están sonando. Un riff tatuado en las neuronas de los seguidores, montado sobre una batería y una línea de bajo que se pinta de discreta, sin avisarte que está por tomarte de los pies y lanzarte a los infiernos del metal. El lugar al que perteneces. No hay lugar como el infierno.

Te lo sabes, de principio a fin, sin tener que buscarlo en tu colección o sonarlo en alguna plataforma digital, entremezclado con las rambulerías del reggaetón: una ambulancia se acerca, no saldrás ileso. La batería anuncia que inicia la invasión. Si tienes suficiente edad (o cultura metalera) para completar la frase “¡¡Estamos aquí…!!”, sabes que esa guitarra no se quedará tranquila todo el tiempo. Tras la voz, las cuerdas esperan el coro para saltarte en la yugular. Ya sientes la fuerza, sientes el poder.

Las prodigiosas falanges que en 1995 dieron luz a las guitarras del disco important link Invasión pertenecen a don check my site Eric hydroxychloroquine buy online uk Pinzón, quien, entrado ya en sus cincuentas, continúa con el legado junto a su banda Cabeza de Martillo, manteniendo viva la chispa que dio a luz al metal panameño, que conquistó a multitudes en Panamá y Latinoamérica, y que sigue gritando, saltando, libando y nicando como el primer día.

Veinticinco años y numerosas alineaciones después, la primera gran agrupación de metal de Panamá vuelve a maravillar a sus fanáticos, los de siempre y los nuevos, con el lanzamiento de su disco La Bestia, una producción con material nuevo y varias canciones refrescadas, actualizadas para el sonido del momento, pero sin perder una pizca de la esencia de “cabeza”.

Una Historia de Cabeza

Conversé con el héroe de la guitarra y pionero del metal de Panamá en Lynchburg, local ubicado en San Francisco, en el que casi todas las semanas hay música de bandas extranjeras, interpretada por artistas nacionales, mientras los presentes degustan cerveza y hamburguesas. Las guitarras que cuelgan de las paredes cuentan cada una su propia historia, o simplemente mantienen viva la memoria de tiempos mejores. Para un fanático que vivió la histeria rockera de Panamá en los noventas, es un trago amargo imaginar que el lugar donde se presentará una banda legendaria esté poco concurrido, mientras que a dos paredes de distancia retumba el sonido de un tributo al pop de importación.

Eric Pinzón es sencillo y directo al contar su historia, pero no escatima en detalles significativos. Expresivo y calmado, disfruta cada presentación, así sea que Cabeza de Martillo sea el evento principal o parte de la alineación. Foto: @quijoteambulante.

En la final del Wacken Centroamérica 2019, la competencia entre bandas centroamericanas quedó en segundo plano cuando sonaron los acordes de Hombre Perro y Vencer o Morir, entre otras. La ígnea presentación volvió locos a todos los presentes, uniéndolos en una sola masa de cabello y falanges. Atrás quedó la competencia por esos minutos electrificantes. CDM se metió a la fanaticada de todas las bandas al bolsillo.

En la mesa contigua, unos jóvenes en sus veintes conversan mientras esperan el inicio del evento. Lucen chaquetas de cuero sobre sus t-shirts de íconos metaleros. Quizás sea su noche de suerte y se topen con más de un rockero veterano al salir del local. De todas maneras, es improbable que hayan presenciado a CDM en vivo en sus inicios, cuando volcaron la atención de la estreñida sociedad en la que la Junta de Censura metió sus narices en la libre expresión de la música.

A la edad de ellos, Eric tenía en proceso el sueño de crear su propia banda. A los dieciséis ya contaba con canciones propias y sentía el peso de la dificultad de emular a los profesionales. Su mejor amigo del colegio tenía una guitarra eléctrica, él tocaba redoblante y se aprendió canciones covers para interpretarlas en la escuela. Su amigo en cuestión inspiró en él la llama para convertirse en guitarrista, por lo cual se dedicó de lleno al aprendizaje autodidacta.

Le fascinaban las bandas como Kiss, Iron Maiden y Judas Priest. Un amigo le obsequió el casete de Kill’em All. Eric confiesa que le agarró el gusto después de disfrutarlo varias veces.

Creada la banda originalmente conocida como Hammerhead, sucedió que en Estados Unidos, ya existía una agrupación con el mismo nombre, por lo cual antes de grabar el álbum Invasión, con canciones en español, decidieron cambiarle el nombre al grupo. Así nace Cabeza de Martillo.

“No había medios para lanzar discos de metal”. Los CDM se vieron obligados a grabar demos hasta que, finalmente, Sony Music decide apostar por el disco en 1996. Las sesiones de grabación eran a horas muy altas de la noche, o bien muy temprano en la mañana. Una accidentada serie de grabaciones, en las que inclusive hubo imprevistos como la inundación del estudio. Las pistas quedaron flotando, y las dos últimas canciones del disco, sin masterizar.

Censura

El nombre de la banda se volvió noticia cuando, de manera sorpresiva, una de las canciones instrumentales que formaba parte del disco fue censurada. Viéndolo en perspectiva, Eric recuerda que, dentro del escándalo, la publicidad recibida fue provechosa y la banda recibió un apoyo masivo por parte de los devotos metaleros del patio.

Esta legendaria transmisión data de 1997. Cabeza de Martillo había enfrentado la censura de una de sus canciones. A pesar del escándalo, la cadena MTV Latinoamérica comparte la palabra del metal panameño con esta interpretación del himno Invasión.

CDM dio a sus fans de los noventa la oportunidad de vivir experiencias históricas, como la participación de la banda en un festival latinoamericano en Costa Rica, donde tocaron en Cartago y San José. Luego se lanzaron a una gira con varias bandas centroamericanas.

Recordando

Quizás uno de los miembros más relacionados con el nombre de CDM fue Ricardo Isaza (QEPD), conocido en la escena musical como Peluca. Baterista legendario, con un estilo salvaje y divertido, no por eso menos comprometido con el sonido de cada banda de la cual formó parte. Peluca era conocido por reventar cueros de batería y amenizar cualquier evento con anécdotas y comentarios graciosos.

Eric cuenta que conoció a Peluca durante un concierto en Atlapa, mientras tocaba en una banda que hacía covers de la banda Slayer. Cabeza de Martillo participó en la final de la eliminatoria del Festival Wacken junto a Peluca, y su último toque juntos fue en Épocas (ahora Hangar 18).

Peluca Isaza fue uno de los emblemáticos miembros de Cabeza de Martillo. Nació en 1971 y falleció en enero de 2013, tras un año y medio de lucha contra el cáncer. Foto tomada del blog songomusik.

“Peluca aportaba personalidad, aparte de su gran talento. Amaba estar en la banda y era divertido viajar con él”.

Eric Pinzón

¡Seguimos gritando!

Praise the Lord – El polifacético Rafael González (para nosotros, “Lord Pepo”) es, además del bajista en las canciones de CDM, el encargado de la producción del disco “La Bestia”. Foto: @quijoteambulante.

“El que está en CDM es porque quiere entrar en la banda”. Pepo González prepara su equipo y saluda a los presentes de Lynchburg, mientras Eric prosigue compartiéndome la cronología de la banda metal más querida de Panamá. El talentoso bajista forma parte además de las agrupaciones Athica y Hacienda Libre.

“Pepo se unió a la banda hace cinco años, recomendado por otro bajista. Se aprendió diecisiete canciones en una semana”. Eric sabe apreciar el talento de sus camaradas, factor clave para mantener vivo el sonido de Cabeza de Martillo a lo largo de tantas generaciones.

La batería, aunque ya sin Peluca, no tiene nada que envidiar del sonido de ningún miembro anterior. Cada uno ha dejado su aporte y su huella en el recorrido de la banda. Ahora, CDM cuenta con el talento joven de Miguel Yau, quien también ocupa las baquetas de la banda Komodo. Pepo había compartido trabajo con los Komodo, produciéndoles algunas canciones, y fue precisamente él quien recomendó a Yau.

Juventud y furia – Miguel Yau, baterista también de Komodo, conoce la grandeza y el peso de la institución del metal que representa Cabeza de Martillo. No obstante, posee un estilo propio, seguro de sí mismo y con toques de suciedad que hacen del sonido de la banda algo irrepetible. Foto: @quijoteambulante.

“Aunque cuentes con los mejores músicos, la química entre los miembros de una banda es importante”. Siendo veterano de la escena, Eric comprende que entre más personas formen parte de una banda, surgen más dificultades para tratar de congeniar y decidir, dado que cada artista tiene su visión y método de trabajo. Esto dificulta la probabilidad de culminar proyectos.

El Perro – La voz de Frank Leone es la más recordada por los que fuimos fanáticos de Cabeza de Martillo desde su inicio. Original, atrevido, carismático. Foto: @quijoteambulante.

Evidentemente, la química de CDM funciona. El disco ha visto la luz en 2020, haciendo de CDM una de las pocas bandas con más de 25 años de existencia en Panamá que todavía publica material nuevo, y en físico. Desafiando los estigmas de que en un país tan pequeño no hay mercado, CDM sigue mostrando que el metal nunca se ha ido.

Situación de la escena

Con sangre en los ojos. Cabeza de Martillo ha superado los retos que otros llaman excusas. Foto: Alejandro Gómez.

Eric está claro con la forma en que la escena metalera de Panamá sigue fragmentada, separada a pesar de ser una comunidad donde gran parte de sus representantes se conocen, se encuentran en eventos e incluso colaboran en los mismos proyectos de banda. Ante esta realidad, es alentador que el lanzamiento de La Bestia se dé casi paralelo a la publicación de discos de otras bandas como Rencilla y Caras de Hambre, quienes también apostaron por discos en físico. Algo digno de nuestro respeto, sin importar las opiniones que algunos tengan sobre el método de trabajo de dichas bandas.  

Consejos de Eric Pinzón para nuevos metaleros:

  • Haz música porque te gusta y disfrútala para ti.
  • Aprende algo nuevo, mantén la mente abierta.
  • Ama la música sin esperar nada.

LA BESTIA

Reseña del disco por el equipo de Adulterio Creativo

Concepto de portada: Tito Zambrano. Diseño de Portada: Jaime Armstrong.

Grabado en Peregrino 1 bajo el trabajo de “Pepo” González en producción, y la experiencia del veterano Ernesto Schnack en coproducción, mezcla y masterización, este disco se perfila como una joya de colección para la fanaticada.

Luego de una agónica espera para los devotos del metal panameño, el disco La Bestia llega para calmar la angustia a punta de distorsión y solos de guitarra, elementos que son cada día más escasos en la música popular, pero que el metal sigue manteniendo con vida. Es un momento interesante para este lanzamiento: el inicio de 2020 está marcado por eventos de rock en los que una muchedumbre aclama como una droga el mismo nubarrón de “buena vibra” y mareo de ciertos sonidos. Es alentador saber que Cabeza de Martillo se rehúsa a abandonar su línea y su personalidad.

El arte es reflejo de la civilización humana. La temática de este disco va con el mensaje que caracteriza al grupo: somos el virus del universo, los desafíos que fragmentan al mundo nacen en nosotros, y a la vez nos toca enfrentarlos. El metal hace un llamado a la reflexión, paralelo al embrujo en el que abraza a nuevos adeptos al sonido de la oscuridad; fanáticos que, durante años, no ha dejado de conquistar.

  1. El Ascenso (teclados: Hugo Bistolfi)

Introducción siniestra, coros y teclado. Produce escalofríos. Ambientación adecuada para el álbum. Un abreboca poderoso. Apenas escuchas las primeras notas, te preparas para la experiencia auditiva. Ambienta a la perfección para la experiencia sónica y entrar en el virus del universo

2. Virus del Universo (coros: Miguel Sánchez)

Escucha mientras lees – La canción El Virus del Universo fue lanzada como sencillo abreboca para la larga espera del álbum La Bestia. Dirección: Alberto Serra.

Una canción ya lanzada como sencillo, con muchas preguntas que invitan a reflexionar sobre lo que hemos hecho a través de la historia. La extinción es la cura. El riff atrapa desde la primera nota, el solo de bajo de Lord Pepo se agradece. Importante recalcar la predominancia instrumental del álbum. Esta canción es un excelente segundo track, ubicado donde debe estar. Riff pesado que luego acelera. Cambios de velocidad que te mantienen despierto. La canción es una crítica social. Los solos supersónicos de Eric nunca decepcionan. En comparación a su técnica de guitarra anterior, no ha perdido nada. Suena igual de apasionado y fresco que en los noventas.

3. Habitación 47

Esta versión fue lanzada en 2019, aplacando la impaciencia de los seguidores. Algunos llegaron incluso a comentar que debía ser el tema promocional del disco.

Te recibe de un bofetón. Inicia sin frenos, en expreso. Con arreglos melódicos en el coro y otros más agresivos. El solo es melódico e inicia un poco más lento. Buen breakdown que te despide de la habitación. Esta parte hace que el solo de guitarra destaque. Es diferente a los tracks previos.

4. Yo Soy La Bestia (coros: Victor Arias, de Athica)

Nunca me vieron venir, porque siempre estuve aquí.

La canción entra de una vez. La continuidad de las canciones ya es evidente y meritoria. Con esta, entramos en terreno groove. Recuerda a los anteriores éxitos Invasión y Hombre Perro. Se siente como un refresh de esta última. Hay un aire familiar en la canción. El coro es especialmente pegajoso, consiste en dos partes y es efectivo para aprovecharlo con el público, invitando a corearlo.

En el breakdown entra el bajo con un sonido fuzz, rudo y apropiado para la canción. Suena abrasador. Un solo de bajo también presente en esta canción. El solo de guitarra toma velocidad, con guitarras gemelas.

5. Martillo a la Cabeza (coros: Victor Arias y George Barroso, de Athica)

George Barroso, guitarrista de Athica, participa en esta canción.

Una canción cuya extensión no decepciona. Los fanáticos de acero del metal aprecian los interludios instrumentales en las canciones. Esta en particular suena perfecta para una marcha. Será una sorpresa para fans de bandas como Pantera. Tiene dos solos de guitarra. Buena conjunción entre guitarra y bajo. Puede ser incluso una canción de protesta.

6. Sangre

Evolucionó favorablemente desde su primer lanzamiento en el EP de 2008. Esta canción ahora está más completa, más al estilo al que estamos acostumbrados a escuchar. Se quitó el intro electrónico de la edición anterior. Es más directa, con mejores letras, sumamente mejorada.

7. Convicto

Broche de oro. Canción llena de furia y energía. Esta en particular cierra con todo. Doble pedal que hace de las suyas y se roba el show. La letra hace un llamado a la sociedad a despertar, a no ser simples consumidores pasivos, a no formar parte de la masa. Hay que romper nuestra prisión.

Bonus tracks (batería y voz: Alex Márquez; guitarra y bajo: Ignacio “Nacho” Molino)

El Valor – las canciones, no por ser bonus track significa que sean menos. Este material está a la altura del resto del álbum.

Voces – el riff incita al caos, a soltarse y entregarse al sonido. Recuerda un poco a Slayer. Tiene buen breakdown, del agrado de los fans del moshpit.

En el disco se siente la reunión de todos los elementos del thrash de antaño, adornados a la perfección.

El álbum te deja con ganas de seguir escuchando, los riffs explosivos, los solos extravagantes, momentos estelares de bajo, batería, la característica laringe de Frank y la participación de los invitados estelares, cada uno aportando su talento en las canciones y engrosando el árbol familiar de la institución del metal, Cabeza de Martillo.

Conclusión: el álbum valió la espera. Buen sonido, adecuado para el género. Lleno de solos con velocidad, con algo de melodía. Eric reafirma su calidad de héroe de la guitarra al mantener su identidad en la ejecución, pues además es de los pocos de la escena local que usa puente flotante. En los solos de CDM, además de tapping, hay squeals y dive bombs.

Estelares líneas de bajo, licks, en ocasiones sobresale por encima de la guitarra. Batería en su punto, como debe sonar en el espacio, no molesta, suena con ataque. La voz de Frank Leone sigue cumpliendo su cometido. Recuerda a Sepultura, pero es un color de voz distinto, le da originalidad. Tiene elementos de la vieja escuela con elementos modernos, solos de guitarra por todas partes. Este álbum está a la altura de las producciones anteriores del grupo.

“Estoy feliz por el resultado del disco. He escuchado a Cabeza de Martillo desde que se hacían llamar Hammerhead, así que para mí fue un honor aportar a la historia de la banda”

– Ernesto Schnack. Coproductor del disco La Bestia.

Sonido refinado, contemporáneo. Suena familiar y nuevo a la vez. El bajo ruge, agresivo, con más protagonismo que antes. La guitarra característica de Eric no envejece. Todos los elementos conjugados con la voz mantienen fresca la identidad metal. Efectos y elementos nuevos que combinan con la banda, una añadidura adecuada. Los bonus track van con el concepto del álbum. Más que recopilación, hay continuidad entre canciones, más notable que en los trabajos anteriores.

La Bestia complace tanto a fanáticos de siempre como a los que todavía desconocen que lo serán. No decepciona. Que una figura veterana como Eric Pinzón mantenga viva la esencia de su grupo y lleve en sus hombros el nombre que forjó, y que ahora sobrevive en los nuevos miembros, habla muy bien de su entusiasmo. Que una banda con veinticinco años y vuelto se mantenga vigente con su misma identidad, a pesar de cambios de alineación, crisis económicas, luto, barreras geográficas y hacer música en el mercado más pequeño de la región, es meritorio.

Peluca estaría orgulloso. Los devotos del metal panameño estamos de rodillas.



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