ESTO ES POLYPHASE

Los miembros actuales de Polyphase: Luis Torchía, LuisMa Filós, Jason Berger y Carlos Castrellón. Homenaje en caricatura realizado por: Abraham Núñez Ibarra.

La sala de ensayos de Rock-N-Folk es el refugio de músicos de todas las generaciones. Ignoro cómo alguien entraría a dicho recinto solo a beber cerveza. Cada cinco minutos, un artista atraviesa la puerta. En la terraza delantera, músicos y mortales se mezclan como si fuesen de la misma especie, disfrutan hamburguesas y cerveza, o se laceran las vísceras con el cigarrillo. No los juzgo, pero duele. Las gargantas del rock son patrimonio cultural. Piénsenlo. Por cada rockero que enmudece, se abre un espacio para el reggaetón.

Es martes y es tarde. El lugar está reservado en el área de las mesas para alguien que celebrará su trigésimo cumpleaños con selfies y música en vivo. La cifra de existencia es irrelevante, lo que cuenta es la vida que cabe en esos años, pensé. Muchos viven porque toca, porque una existencia banal es mejor que un intento de inmortalidad. Otros se reinventan en cada lustro, hacen del dolor combustible y convierten la soledad en partituras.  

Me ubico en la terraza de nicotina y un rostro amigable se acerca a saludar. Un atractivo muchacho de barba discreta, con tshirt y jeans. Al rato se le unen sus camaradas con el mismo uniforme de guerra: rockeros en su noche de ensayo. Me presento, aunque en cierto aspecto poético, los conozco. En los tiempos de vivir a la sombra de la estrella, eran una presencia constante en los toques a los cuales asistía. Coincidían en eventos pequeños y festivales. Así descubrí su música: los vídeos en televisión, las canciones en radio y los toques en vivo, me convirtieron en una fiel admiradora, especialmente de sus lascivos acordes y su furiosa interpretación vocal.

Mi libreta y yo somos afortunadas. La banda nos pide que los acompañemos al cuarto de ensayos, para que todos participen: los músicos, las guitarras, los amplificadores, las papas fritas que uno de ellos ordenó mientras yo interrogaba a sus compañeros. La sala de ensayos es un cuarto de juegos para el músico adulto con compromisos diurnos. Ahí vuelve a ser el niño inquieto que se escapa de la tediosa vida de escolar para jugar con sus amigos, discutir sobre superhéroes o enfrentarse en algún videojuego. Apenas cruzan la puerta, cheap generic Pregabalin Luis “Mongo”, Torchía (batería), order furosemide online LuisMa Filós (bajo), Carlos Castrellón (guitarra) y Jason Berger (voz y guitarra) mutaron en una versión traviesa de sí mismos. Su discurso se transforma, sus rostros cambian. Ahí no hay ocupación diurna que atender: esto no es física nuclear, es mucho más importante.

Esto es Polyphase.

Vídeo de la canción “Bloody Umbrella“, dirigido por Alberto Serra. Escucha mientras lees, y si no lees, escucha esta canción que ya forma parte del patrimonio del rock panameño.

Surgida después de la producción final del proyecto Big Fat Hen, esta banda nace en 2003. En palabras de la propia banda, su recorrido incluye experimentos con muchos géneros, desde alternativo a new synthwave, indie pop y rock, manteniendo su elemento contagioso. Cada álbum marca una fase distinta en su evolución sonora. Cantan principalmente en inglés, pero también poseen canciones memorables en español. A pesar de la barrera del lenguaje al cantar en inglés para un público latino, Polyphase logra conectar con su música, demostrando que esta es realmente un lenguaje universal.  

¿Cómo sobrevive una banda 15 años? Difícil. Imposible. Las alineaciones cambian, la vida continúa. Se necesita un líder, una persona que se encargue de hacer que el proyecto avance. Alguien que no desmerite al resto ni tome decisiones sin consultarles a todos. Jason lleva el peso de los primeros años de Polyphase, siendo el encargado de casi la totalidad del proceso de creación de los primeros discos.

Polifacético

Jason Matthew Berger es el segundo de cuatro hermanos.  Inició su amorío con la guitarra a los once años, mientras sus hermanos tomaban clases sin que estos le tomaran el gusto al instrumento. Recuerda que en el colegio le gustaba una chica, y para tratar de ayudarlo a ganar su atención, Carlos, quien era su amigo de infancia, le colaboró tocando el intro de Nothing Else Matters (Metallica). Ignoro si el encanto surgió efecto, pero de alguna manera, el camino se labraba para que Jason quedase enamorado de la música.

Describiéndose a sí mismo como medio zonian y marginado en sus años escolares, Jason pasó por varios colegios, en los que enfrentó dificultades como la barrera del idioma (su lengua materna es el inglés), las imposiciones religiosas ajenas a su herencia familiar judía, y el típico encasillamiento que el sistema escolar tradicional impone sobre los irreverentes. No obstante, sus años escolares le concedieron el regalo de la amistad forjada en música con Carlos Castrellón, guitarrista de Polyphase.

Jason y su guitarra. Foto: Omar Ledezma @omleduc.

Somos panameños

Carlos y Jason se conocieron en sexto grado, cursando cuatro años juntos del suplicio académico, entre gustos musicales compartidos y fascinación por la guitarra. Formaron una banda en séptimo grado y luego de inscribirse en el concurso de talentos de la escuela, ganaron. Desde esa victoria, siguieron tocando juntos hasta que en noveno grado, Jason se muda al Balboa High School. Allá forma con sus compañeros zonians la ahora conocida Big Fat Hen, banda de rock cuyo recorrido que incluye éxitos y un recibimiento enorme en otros países como Costa Rica y Estados Unidos, amerita un capítulo totalmente distinto en la cronología del rock: la música en inglés como síntoma de una época del rechazo panameño a la influencia estadounidense.

Vídeo de la canción “Somos Panameños” (2000), de Big Fat Hen, banda que precede al nacimiento de Polyphase. En ocasiones los integrantes usaban banderas de Panamá durante los conciertos para recordarles a todos que se identificaban como panameños.

Ser un artista real implica hacer belleza del dolor. Jason y su Big Fat Hen hicieron del rechazo inicial hacia la música en inglés un motor para crear la canción “Somos panameños”. El tema, interpretado en un español impecable, fue un éxito bárbaro entre los fanáticos y marcó un momento histórico en el ambiente de transición que rodeaba a la sociedad panameña con el traspaso del mando del Canal a manos patrias.

“Mi aspiración siempre ha sido hacer música que no pase de moda. Para mí, Polyphase es intemporal”.

– Jason.

La mancuerna Berger-Castrellón se mantuvo unos cuatro años en BFH, hasta que Carlos se retira para irse a estudiar. Mientras tanto, el proyecto musical continúa por un par de años en los que la banda transformó su sonido, en sintonía con la transición de sus miembros de adolescentes a adultos, y las incertidumbres propias de dicho cambio. Surgió entonces otra banda con otro nombre: Polyphase. En palabras de Jason, el cambio de nombre se dio porque el sonido también cambió.

Terminados sus estudios en ingeniería de sonido en Florida por casi 2 años, Jason se sumergió en la comprensión de la teoría musical. Adquirió nuevas influencias que lo llevaron a su madurez musical; poco a poco encontró lo que muchos cantantes jamás logran: su voz como artista. En la búsqueda de redefinir la banda, se topó con el término Polyphase en un diccionario de rimas. Es un adjetivo y significa “algo que ocurre en varias etapas”. Quedó a la perfección con la idea de tener un proyecto cambiante, que fusionara géneros y evolucionara con el tiempo. Una extensión de su vida.

The Bloody Bros

— Fintias y Damón eran filósofos pitagóricos y grandes amigos. Al encontrarse con el duro régimen de Dionisio I, Fintias le lanzó fuertes críticas. Dionisio lo hizo arrestar y lo condenó a muerte. Fintias suplicó al rey que lo dejase ir a despedirse de su familia. El rey estaba dudoso de si Fintias volvería, por lo cual su amigo Damón se presentó voluntariamente como rehén mientras Fintias iba a su hogar a despedirse. Dionisio fijó un plazo para que Fintias volviera, de lo contrario Damón moriría en su lugar. Fintias volvió a su hogar, sin embargo, al volver, el barco en el que viajaba fue asaltado por piratas, él fue lanzado por la borda y tuvo que nadar hasta la orilla siciliana para ir a pie hasta Siracusa. Al llegar, Damón estaba a punto de ser ejecutado, pero nunca dudó que su amigo volvería a tiempo para cumplir su palabra. Exhausto, con la ropa desgarrada y los pies sangrando por el gran esfuerzo de correr descalzo, al llegar exclamó “¡Ya he llegado, liberen a Damón y mátenme a mí!” ofreciéndose al verdugo. Sorprendido por la gran amistad y lealtad que los dos hombres mostraron, ambos fueron perdonados por Dionisio, quien les pidió: “Enséñenme a formar parte de una amistad tan noble”—(Tomado del sitio web de Nueva Acrópolis, España).

Al culminar sus estudios universitarios, Carlos no contaba con ningún plan musical, por lo que Jason no perdió tiempo y le propuso unirse al nuevo proyecto. Polyphase ya contaba con tres discos: Atrophy (2004), Incision (2005) y Scissors Are Better Than Knives (2006). Para la próxima producción, Carlos estaba listo y dispuesto para unirse al proceso de composición y grabación de los temas. De esa reunión de hermanos salió el legendario Satellites for Stella, que vio la luz en 2009.

Al escuchar las canciones de Satellites, es notable la metamorfosis del sonido a la que Jason se refiere cuando compara su música con las fases de su vida. Dos discos iniciales de Polyphase cargados de un tono doloroso, en ocasiones se sienten como profundos desahogos de situaciones que no son de la incumbencia de nadie, pero cuya emoción es palpable. En cambio, en Satellites, abundan altibajos de coquetería (I Like the Way You Wear That Dress), liberación (You Never Came), y una sangrante y hermosa desnudez emocional en Trágate Esta Canción Para El Dolor, uno de esos himnos que solo puedes escuchar en silencio o gritarlo con la misma pasión desgarradora.

Vídeo de la canción “Trágate Esta Canción Para El Dolor (2009).
Dirigido por Gabriel Camarena Plata.

Tal vez el regreso de la hermandad fue la sacudida que el proyecto necesitaba. Tal vez fue un ansiado solaz para la energía creadora de Jason; un regreso a esos años de descubrimiento musical de adolescencia, la voz inquieta en la oscuridad y la luz de su rubio cómplice, aportando una polea de desahogo con sus cuerdas. El sonido de Satellites parece la banda sonora de la multiplicidad de batallas emocionales que cualquier ser humano atraviesa. Esta obra es una sublimación que conectó con la gente: Satellites es uno de los discos favoritos de los fanáticos del rock nacional.

Carlos es de pocas palabras, pero honestas y claras. Describe a Jason como un hermano de verdad, de sangre. Foto: @fofingrafias.

“Lo conozco desde los doce años y somos mejores amigos desde pequeños. La relación no ha cambiado, solo evolucionó a algo más; como todas las familias uno tiene diferencias, rivalidad, pero siempre está ese otro lazo que es más fuerte, lo que se mantiene. Puedo decir que tendría diferencias con él o no estar de acuerdo. Podría fastidiarlo sin querer, pero no dejaría que otros lo hicieran. Podemos estar callados en un lugar y no existe el silencio incómodo”.
– Carlos, sobre Jason.

Los chicos del Rad Summer

Para 2013, Polyphase contaba con una nueva alineación. A la banda se unieron LuisMa Filós en el bajo, y Luis “Mongo” Torchía en la batería, para complementar el momento de la vida que dio a luz a un disco totalmente distinto y refrescante. Rad Summer se convirtió en el nuevo verano para la banda, y un nuevo experimento para el dúo de los ya veteranos Carlos y Jason. En este disco, se palpa la evolución a otra fase de la vida: una aceptación de lo que llegue, pero con una tibia paz, como la de un ocaso en verano que siempre es seguido de otro amanecer.

Vídeo de “Precipice” (2013). Dirigido por Gabriel Camarena. La letra reza “Podemos tener tanto, pero estamos perdiendo la paciencia”. Para Polyphase, la paciencia paga. Rad Summer es un disco que no decepciona.

En Precipice persisten las preguntas existenciales, solo que ahora con un elemento sonoro mucho más alegre y sin el dolor de las catarsis de los discos previos. En el vídeo de esta canción, los chicos incluso bailan mientras tocan, y actúan en la trama que sigue a una chica patinadora por la ciudad en un día aparentemente normal. Las dos canciones en español de este disco son magistrales. No te dejes es una divertida canción que recuerda al punk de los noventas, mientras que Mamíferos es una invitación a satisfacer los apetitos carnales, pero sin caer en lo ordinario; la guitarra, por otro lado, suena atrevida y sexy, sin disculpas.

Mongo, baterista actual de Polyphase, también ha colaborado en el proyecto Tvrbo, banda en la que Carlos es vocalista. Recuerda que su pasión por el rock se vincula con la vez que un primo le regaló una copia de Nevermind de Nirvana. Posteriormente, ese mismo primo le vendió una batería levemente oxidada. Antes que este instrumento llegara a él, quería tocar el bajo. Su primo era baterista del grupo Matanza.

Para Mongo, la música te transporta a momentos de tu vida. Foto: @fofingrafias
LuisMa Filós es el actual bajista de Polyphase. Considera que el mismo músico a veces no se aprecia lo suficiente y le cuesta darse el valor que definitivamente se merece. En algunas ocasiones, LuisMa y Mongo cambian de instrumento, demostrando su versatilidad como músicos de experiencia. Foto: @fofingrafias.

Reconexión

La sexta obra en físico de Polyphase está cargada de tremendas canciones como “Dansu” y “Esto No Es Física Nuclear“. Fue lanzada en 2017, en formato de CD y vinilo. Reconectando en todo sentido. Ilustración de portada: Jorge Luis Alemán.

Consejos de Polyphase para músicos novatos:

  • Te van a desmotivar, pero si lo amas, sigue, y si sientes que es bueno, hazlo. Nunca sabes cuándo explota una canción.
  • Sé honesto, haz todo con pasión. Que la ganancia económica no sea la primera ni única motivación.
  • Deja la marca más grande que puedas antes de morir. Sabrás que vas por buen camino cuando nunca estás satisfecho.
  • No seas tu peor enemigo como artista. Ocurre con frecuencia que el pleito es contra uno mismo.

Al momento de conversar con Polyphase, estos se habían citado para ensayar. A dos semanas del Manso Fest, evento organizado por los miembros de la agrupación MD, Jason y LuisMa comentan entre ellos lo extrañados que se sintieron porque, tras el lanzamiento de su sexto disco, Reconnecting, hubo pocas presentaciones. Sin cavilar más en la desazón, lo atribuyen a la fiebre mundialista que acompañó la participación de Panamá en dicha competición. Ellos, por otro lado, no se percatan que, a los ojos de sus fanáticos, es maravilloso que tras tantas vidas, sigan juntos, sonando y disfrutando con el público.

El año 2018 marcó los quince años de existencia de Polyphase y lo celebraron con lo que más les gusta: hacer música. Pocos proyectos siguen fuertes ante los embates que estos veteranos enfrentaron: ser parias en sus colegios, el rechazo de su propio público a sus raíces de influencia estadounidense, una hermandad cuya separación solo fue física pero que siguió en la misma línea y punto donde la dejaron, un duelo musical con sus respectivas fases de evolución: no puedo creerlo, duele demasiado, odio lo que pasa, es hora de continuar.

Polyphase superó sus etapas, hizo de cada momento de la vida un sonido, un disco, sin tratar de complacer a los acostumbrados ingratos que desconocen los bríos que el artista demuestra al girar el timón de su sonido, para que le lleve a territorios nuevos y reclute más generaciones a su filosofía. Lograron lo que muchos envidian: que cada disco tenga identidad, que sus canciones sean coreadas con pasión hasta en un espectáculo al aire libre, con una acústica que no siempre le hace justicia al esfuerzo de músicos y organizadores. Ruego que sus fases no hayan culminado.

Vídeo de la canción “Do You Want To?” (2017) dirigido por Alberto Serra.
La letra es inspiradora y honesta. Dale Play.

Se apagan las luces, me despido y les pido sus autógrafos. Los espío al terminar la entrevista. Las luces del cuarto de ensayo están apagadas, pero la silueta de los rizos de Jason es inconfundible. La música lo hace continuar, su cuerpo es el metrónomo de sus melodías. Sobrevivir quince años como banda es imposible, no para Polyphase. La cifra de existencia es irrelevante, lo que cuenta es la vida que cabe en esos años, pensé. Muchas bandas viven porque toca, porque una existencia banal es mejor que un intento fallido de inmortalidad. Otros se reinventan en cada lustro, hacen del dolor combustible y convierten la soledad en partituras. 

Convierten el mundo en un mejor lugar.

Foto: David Cabal.


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