Miwi – De Panamá Para Sonar


María de los Ángeles Serrano, aka,”Miwi”. Guitarra principal de The Washed Brains y estudiante de arquitectura. Foto: Edwin Cutire

La Gran Terminal de Albrook es un nodo de grandes promesas y sueños rotos. Salen y arriban buses colmados de trabajadores somnolientos que pasan más tiempo en carretera que entre las risas de sus hijos, jóvenes estudiantes que sueñan con mejores oportunidades y acuden desde las últimas horas de la noche a esperar un transporte que los lleve a las aulas universitarias, para luego de unos años, por motivos incomprensibles, abandonar sus verdaderos sueños y heredar el fastidio del trabajador que funciona a base de ganar lo básico, lo necesario para complacer a la señora y al pela’o. El abrigo enrollado cual almohada improvisada; si no se sube alguna forma de vida parásita a pedir limosnas y lamentar que el gobierno no le regala plata, habrá un par de minutos de sueño en el viaje.

La mañana y la tarde son la misma película, palíndromos de resignación: oscuridad, trabajar, oscuridad. Cada tarde los viajeros se aglomeran, calculando si hay tiempo para ver ese programa y atender la tarea del chiquillo antes de dormir. Hay ganas, pero también hay cansancio. Ella entiende, él entiende. Nos toca a ambos halar esta carreta. Hay camas, pero no hay descanso. Hay que ir a la ciudad porque en casa no crece nada. Hay barrios, no hay prosperidad. Hay clases, no hay excelencia. No hay distrito; más parece un cartón de Monopolio al que un descuidado pisoteó.  

Contradicción interesante. Sitio de convergencia de esos cilindros de sueño frustrado, a la vez monumento envidiable. En provincias, las terminales de autobuses son una vergüenza. No hay otro término para definirlo: cero atenciones al turista, fondas con potencial de intoxicación, baños en condiciones dignas de un centro penitenciario, olor a dejadez y mediocridad. El transporte colectivo clandestino, como siempre, imponiendo su ley. Las filas para rutas internas forman un patético cuadro que no cambia desde hace décadas. En cambio, la terminal capitalina es un orgullo arquitéctónico, una fogata de solaz antes de regresar al bullicio de la urbe. Su paleolítico sistema de cobro no resta valor a la magnífica obra de construcción que se yergue en Albrook, que otrora fue sinónimo  del terror y la tragedia.

Allá viajan las esperanzas de ver a los padres, de abrazar a tiempo a los abuelos, de escapar con el amante furtivo, de relajarse y disfrutar del tan escaso silencio. Ahí retornan de las plácidas costas los profesionales y los obreros, el gerente y el aseador. Sin rangos, solo vuelven o se van. Ensimismados en su travesía, pasan junto a la columna de mármol que adorna la entrada del lugar, un remolino dorado corona su parte superior, una placa conmemorativa reza: list https://www.smithersdesign.com/89016-zithromax-cost.html “Gran Terminal Nacional de Transporte – Obra construida por Grupo Los Pueblos”. El sueño de arquitectos e ingenieros culminado en el nodo de promesas y sueños ajenos.

– “Disculpe, ¿Cuánto cuesta ese bajo?”

El encargado de la sección de instrumentos de cuerda respondía mis preguntas con rostro de póker y con el mismo interés con el que le daría la hora a un transeúnte, entregando la información sin crear vínculo alguno. Mi voz competía con el ukelele que le pareció oportuno sonar para distraer los dedos mientras yo le hablaba. Los generación Y a veces menosprecian que la multitarea se puede tomar como grosería. Su atención primaria se enfocaba en las cuerdas mientras tomaba mis preguntas cual mosquitos revoloteando junto a sus oídos. Con frecuencia, las personas encargadas de atender clientes olvidan que su lenguaje corporal habla mucho más que las palabras.

En la entrada del Centro Comercial Albrook, cerca del puente elevado que lleva a la terminal, hay una tienda de instrumentos con excelentes ofertas. Foto: Miss Praxx

La estadística que leí la noche anterior me pareció descabellada, una exageración, medito mientras espero a mi estrella entrevistada del día. No puede ser cierto, debe ser sesgo de mi filosofía feminista. La bloguera co-operate hydrochloric acid price in india Steph Guthrie, del еxtend diclofenac gel bp price Huffington Post, hizo una publicación en su blog, donde invitaba a las mujeres músicos a que compartieran las frases más memorables recibidas de parte de medios, vendedores de tiendas de instrumentos y, triste pero cierto, colegas músicos.

¿Te hacen cargar el equipo? / Necesitas una foto de cuerpo entero para promocionarte, no de tu rostro. / No sabía que a las chicas les gusta el metal. / Me sorprende que seas buena en esto. / ¿TÚ tocas la guitarra principal? / Debes haber salido con todos los de la banda/ ¿Quieres una correa de flores para tu guitarra? / Deja de hablar, sonríe y canta. / Decídete por un instrumento, al público no le gustan las mujeres que alardean.

Miwi y yo acordamos encontrarnos en una tienda de instrumentos en el Centro Comercial de Albrook. El tráfico de la ciudad se vuelve hostil los días de semana, y un mall suele ser un punto de encuentro accesible y cómodo para conversar. La anonimidad de la multitud, el bullicio que sirve de aislante para las confesiones, y los clásicos rompehielos: entremos a esta tienda de antigüedades, vayamos a la librería y así puedo conocerte por los títulos que disfrutas, o mejor, hablemos donde, para variar, sean las guitarras las que nos escuchen.

M.P.: “Me gustaría que me enseñaras la diferencia entre estas guitarras”.

Miwi conoce y venera el instrumento de seis cuerdas. Me explica el funcionamiento de la guitarra electroacústica, las diferentes dimensiones de mástil y su utilidad, y las cualidades del ukelele, mandolina y mejoranera. Me muestra una guitarra similar a la suya, sin desaprovechar la oportunidad para sonarla. Los músicos compran con los oídos.

Nos movilizamos al área de los teclados. Un tierno dúo de padre e hija se sienta frente a un hermoso teclado blanco, mientras nosotras observamos precios y hablamos de sueños de grandeza. Miwi sueña con llegar lejos con su banda, pero no descarta la opción de tener otros proyectos en el futuro. Por ahora, me cuenta cómo se convirtió en músico y, sobre todo, lo que significa para ella formar parte de una banda como segment http://maniadecachorro.com/56075-valtrex-uk.html The Washed Brains.

“Algunos suelen creer que soy la groupie de ellos. Nos ven llegar a alguna parte y piensan que soy la novia de uno de ellos”.

Miwi junto a su banda, The Washed Brains, conformada por: Carlos Lucero, Juan Pablo Peña y Abraham Ramos. Los tres se proclaman fanáticos de ella. Foto: Edwin Cutire.

Más allá del tono misógino implícito en ese prejuicio, existe un alto nivel de rechazo hacia el desempeño femenino en ciertos roles de una agrupación musical. Si se identifica a la mujer como parte de una banda con mayoría masculina, muchos creen que solo le toca ser vocalista o tecladista, o la segunda voz. Abundan incluso quienes consideran que una mujer no es tan diestra como un varón tocando el bajo o la batería, lo cual dista totalmente de la realidad.

Son los miembros restantes de la banda quienes se consideran a sí mismos groupies de Miwi. Su admiración hacia la joven músico es evidente. De hecho, fue ella la razón por la cual consideré entrevistar a la banda. La poca presencia femenina en las tarimas del rock me resulta desconcertante y triste. Encontrar una banda con una guitarrista principal mujer renovó mi entusiasmo. Gracias a Miwi, conocí además a tres talentosos hombres con pasión por la música, que valoran la presencia femenina en su proyecto, al contar en su alineación con dos mujeres de fuerte presencia.

http://blog.tactalis.com/96105-lantus-solostar-price-in-india.html De Soná para Panamá

“Empecé a tocar a los seis años. A esa edad mi mamá me compró mi primera guitarra. Tuve un par de profesores que me enseñaban lecciones básicas, como ritmos en 4/4, 3/4 y acordes sin cejilla, pero hasta los once años no le metí muy en serio al asunto”.

Miwi y yo caminamos por los pasillos del centro comercial. Mientras compartimos anécdotas, me conversa sobre Soná, su tierra de origen. Soná es un pueblo típico, que también es el hogar del artista trovador order provigil australia Salustiano “Tano” Mojica. Me causa enorme curiosidad que una rockera provenga de un lugar con fuerte herencia folclórica. No obstante, me consta que la escena del rock en provincias es pequeña pero fuerte, producto natural de cualquier sociedad donde borbotea la necesidad juvenil de encontrar un sonido con el cual asomar la cabeza, al crecer inundados de acordeones y saloma.

“A los once me inscribí en un curso sabatino de guitarra, de esos que ofrecen algunos colegios. No sé si mi interés era con la música en general, o solo con la guitarra, pero en el momento que vi una de cerca y escuchaba a otros tocándola, me daba demasiada curiosidad, y me imaginaba haciendo lo mismo. Sentía que tenía la capacidad para crear música. Esto siempre me emociona y me llena de buena energía”.

M.P.: ¿Cursaste estudios profesionales de música?

M.S.: “No. Luego de tomar dos meses de curso, me salí y me llevé conmigo el librito para estudiar; el resto lo aprendí de modo autodidacta”.

La joven artista es además estudiante de arquitectura y artista del dibujo. Su padre le apoya en todos sus planes artísticos a la vez que insiste en aconsejarle que se mantenga persistente con sus estudios. Miwi comenta que disfruta su carrera. Le gusta conocer la historia detrás de las construcciones. Sus dibujos adornan su galería en redes sociales.

Le gustan los torrentes y escribió una tamborera, con motivo de su próxima participación como reina del http://ericbrach.com/2012/09/whos-going-to-be-hot-on-the-market/ Paseo Folklórico y de la Pollera, en noviembre de 2019. Al contarme de esta actividad, su rostro cambia. El orgullo que siente por sus raíces es evidente. Las polleras que se usarán en el desfile son veragüenses (regionales), y pasará por todo el pueblo acompañada del resonar del tamborito.

Esta tamborera fue escrita por Miwi. La joven aprecia su origen veragüense y las tradiciones de su pueblo, sinónimo de identidad.

“Esta actividad es una iniciativa para mantener el folklore. El clasismo hace que alguna gente vea el folclor como algo ‘runcho’ (sic) cuando en realidad es lo que te recuerda tus orígenes. Es importante valorar las raíces”.

La identidad artística de Miwi es una amalgama de tradición folclórica y sonido psicodélico. Disfruta tanto un buen torrente como una canción al ritmo de una distorsión endemoniada. Una de sus principales influencias musicales es la banda de rock psicodélico Purson, formada por iniciativa de la británica Rosalie Cunningham. Purson anunció su separación definitiva en 2017, sin embargo, Cunningham se mantiene activa en colaboraciones con distintos artistas.

Lavado de Cerebros

Aunque nos separa una brecha de más de diez años, me identifico con muchas de sus experiencias y opiniones. Su aspecto juvenil y tierno encierra una fortaleza interior indescriptible, una convicción atrevida pero necesaria sobre su visión del mundo y del arte. Su sensibilidad es particular: son pocas las mujeres de su edad que tienen la valentía para abrir su corazón como un libro y a la vez mostrarse imperturbables. Más que una hermana menor, Miwi podría ser un espejo de mi pasado, una mejor versión de mí misma, de lo que pude haber sido a su edad.

Ordenamos almuerzo y contemplamos los aviones despegar. La joven me narra parte de la historia de la construcción de la Gran Terminal de Albrook y de algunos icónicos edificios de la ciudad, la escucho maravillada. Platicamos de todo, mientras el amable mesero de Manolo’s nos toma el pedido. Compartimos anécdotas íntimas que solo nosotras entendemos, sea cual sea la diferencia de edad. Historias tan importantes que a nadie más le incumben.

Miwi no es fan del protagonismo. Ser parte de la banda The Washed Brains es un compromiso del cual se expresa con seriedad y escapando de ocupar el lugar de honor. Para ella, la banda es un engranaje y ella es una parte tan importante como los demás miembros.

Foto: Edwin Cutire.

Un par de días previos a la entrevista, por fin convivieron un rato juntos sin tocar. “Hacía falta esa parte para nosotros”. Convivir sin el estrés de las responsabilidades que una banda implica todo el tiempo es un paso saludable para mantener la buena química y el sentido de pertenencia, terreno fértil de la creación artística.

Antes, Miwi consideraba que trabajar sola era algo egocéntrico. Aunque los miembros de The Washed Brains le han apoyado todo el tiempo, al inicio se sentía insegura con la banda, pues era el nuevo elemento en un grupo ya formado de amigos. La presión por interpretar los solos era abrumadora. Ahora siente que ellos se muestran contentos con su trabajo, respetan sus aportes y le expresan sus críticas constructivas con sinceridad, como entre cualquier grupo de profesionales.

Por eso valoro mucho más a los hombres de The Washed Brains por darle a Miwi el sitio de guitarrista principal. El estereotipo machista latinoamericano diría que una mujer no debe apabullar a los músicos hombres. Ellos entienden lo que significa para ella encargarse de los solos y de parte de las composiciones. Miwi se siente presionada a dar lo mejor, y sus cómplices de lavado cerebral la tratan como una profesional, sin paternalismos machistas ni condescendencia: saben que pueden exigirle, porque saben cuánto puede dar. Para ellos, es la guitarra principal, no la chica guitarrista.

La joven artista considera que hay más apoyo ahora hacia la música y hacia las mujeres en este arte. Sin embargo, la generación actual se vuelca más hacia vocalistas mujeres en otras partes. En Panamá, en cambio, hay una frecuente aversión, disfrazada de curiosidad, por el rol de las mujeres como líderes en la oferta musical.

Miwi se expresa optimista ante su futuro artístico.

“Si la vida me quiere sorprender, que lo haga. Me enfoco en buscar personas adecuadas y concretar pequeñas metas. El resultado puede ser más que lo que se espera.”.

Foto: Alison Lamparero.

Es tarde, la terminal se vuelve a llenar de soñadores y promesas. El local de postres está colmado. Los viajeros paran un rato para recargar el estómago y llevarle al chiquillo una oreja o un cañón. Las damas, ya hermosas, esperan turno en el salón de belleza para arreglarse un poco antes que el cónyuge las vea. Hay una graduación a la que asistir, hay una fiesta en casa de amistades, hay cansancio pero hay ganas. Los universitarios recargan sus tarjetas y actualizan su estado en redes sociales: “Semana de exámenes, ayúdame, Señor”. Inocente súplica, todo profesional de ahora extraña que esa sea su plegaria.

La artista me concedió su tarde, me regaló sus confesiones y me lavó el cansancio del cerebro: no te desanimes, todos estamos en lo mismo. Pienso en mis alumnas, y en cuánto quisiera que se sumerjan de lleno en sus metas sin limitarse en la búsqueda de sus talentos. La abrazo y pido verla de nuevo en otra ocasión. Nos detenemos frente a la columna que, orgullosa, se yergue tras la escalera, junto a los cilindros de sueños. Leemos los nombres de los arquitectos. Uno de ellos es Abdiel Serrano, quien tal vez no imagina cuánto aportó a la cultura, a la belleza en medio del gris de la ciudad y la alegría en las noches de tantos soñadores, con solo hacer su labor. Todavía está por verse cuánto más resonará su herencia. Su creación alberga sueños, rugidos de ambición, y destella de hermosura.

Gracias, Abdiel, por crearla, criarla y creer en ella. La necesitamos.



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