Nada que envidiar: El desglose del Festival MUPA 2019

Los asistentes recibieron algo más que música por parte de los locales en MUPA 2019. Foto: Rockzany Magazine.

La mayor parte del año, bares y locales varios reciben por igual a solistas, bandas, grupos con disco o sin grabaciones, cuyo objetivo es exponer su talento o bien, su obra, al público. Lugares que ofrecen entradas casadas con una cerveza, atraen al público equivocado con opíparos combos de comida chatarra, o en el caso ideal: ven por la música, quédate por la experiencia. Que no siempre reconocen el esfuerzo del artista con una remuneración económica, y que olvidan que hasta en un trivial quinceaños tienes que pagarle a quien sea que te anime la ocasión.

El inicio de año fue el amanecer de mi iniciativa. Crear el punto de empatía entre artistas de diversos campos, pero con un rasgo en común: amor por el arte, dolor por el arte. Disfrutar espectáculos en vivo es una agradable tarea. Por desgracia, algunos acontecimientos propios de la escena musical local no tienen otro adjetivo más adecuado que el de deprimentes. La culpa es compartida y se turna: a veces son los artistas, luego son los eventos masivos y los clubes de música en vivo, pero en muchas ocasiones hay dos verdugos mayores jaloneando la cuerda con torpeza: el público y el poder; separados por un muro tapizado con sus propios intereses, perjudicando de paso el semillero de artistas que en todo un año trabajan en su propuesta, para verla pisoteada en tres días, como fue en parte el caso del festival buy leukeran online MUPA2019.

cyclosporine eye drops price in india Pecados varios

Durante los tres días del Festival MUPA 2019, me dediqué a la tarea de consultar entre mis amistades y conocidos artistas la opinión de cada uno sobre la oferta de este año. Un terrible y cuestionable lamento se propagó entre ellos mismos: Esa banda mexicana que no asistió. A pesar de que el evento en cuestión se realiza, en teoría, con la finalidad de brindar una exposición a los nacionales, la fiebre por los invitados extranjeros contagió y por lo visto, alteró el razonamiento de varios músicos del patio, en especial y de forma preocupante, de los que ni siquiera llevan tanto kilómetro en la rodada.

Ni siquiera la noticia de que la agencia de dicha banda fue parte de un agravio a una de nuestras bandas locales de mayor trayectoria en los años noventa, fue suficiente para consolar a sus seguidores que, en el fondo, parecían lamentarse más por no poder corear obscenidades en grupo y a toda voz sin ser censurados. Como si dicha banda no pudiese llegar en cualquier otro momento a terreno nacional y llenar cualquier recinto con boletos excesivamente costosos, pero que se pagan sin dolor alguno.

Lamentable. Por menores ofensas o descuidos sin mala intención se han boicoteado conferencias, y se tiraron libros a la basura por un tuit de un periodista, que dolió más por cierto que por ofensivo, prefiriendo escuchar a un empresario brasilero que ahora lleva con orgullo la etiqueta de convicto. En la víspera del festival, las cuentas de redes sociales de los organizadores se colmaron de protestas, vituperios y palabras soeces por la omisión de dicha banda, por la falta de claridad con los horarios o por cualquier razón, fuese válida o inventada. De hecho, y como lo pueden comprobar los artistas convocados e invitados locales, algunos recibieron varios comentarios preguntando más por los extranjeros que por sus propios shows. En su cualidad de estrellas dignas de respeto, muchos respondieron amablemente y agradecieron el interés por el evento.

En ese torbellino distractorio, olvidamos lo principal: el apoyo a los nuevos músicos y grupos, y la participación de los músicos ya expertos, que llegan a la tarima con la esperanza de darse a conocer entre las nuevas generaciones, que los ignoran porque no salen en ningún vídeo de reggaetón o porque no son la sensación de la que todos hablan y que hay que oír, porque están pegados y no quiero que nadie sepa cuántas veces escuché Taki taki.

Que una de las bandas se retirase de la convocatoria, desperdiciando así la oportunidad de exponerse, por razones que escapan de mi entendimiento, fue agridulce. El paso atrás de triamterene uk Caras de Hambre se sintió más como una autoflagelación que como una hazaña para aplaudir. Yo no aplaudo su omisión, lo digo con el mayor amor por mis nacionales: era un escenario digno de ellos, para un público que, por poco numeroso que fuese, iba a agradecer la oportunidad de verlos en tal ocasión, en un evento cuya cobertura es considerablemente mayor que cualquier toque en una esquina de jarras y papas fritas.

cardura usa Sacrilegios y alabanzas

El pago compensatorio a los fanáticos por la salida de Caras de Hambre fue la entrada de los veteranos de cyklokapron cost Athica al festival. Insólito y en mi opinión, ofensivo hacia estos dedicados artistas, fue que abrieran el festival, en un viernes a media tarde. El sonido de esta banda existe para abrir las noches, para la afición que luego de sus horas de sentirse borrego, se refugia en el sonido pesado, en el mosh pit y en la voz, que más que voz es un gemido. Un punto de escape para la presión de la falacia diaria. Puede que Athica haya pecado contra su esencia tocando para los árboles y los precoces visitantes del parque, pero no defraudó a su público.

De eso se trata ser un artista real: ningún escenario es muy pequeño para sonar grande, ningún público es tan escaso para no esforzarse. Deja a un lado el afán de ganarte cuatro likes de ociosos, demuestra que estás hecho para dar la talla donde sea, lleva tu protesta al escenario. Así lo demostraron también la divertida propuesta de price of rotahaler in india TMV, el escándalo elocuente y cautivador de cialis super active cheap Komodo, y los también veteranos de celadrin uk Factor VIII.

La tendencia del festival fue: “lo pesado va para los marginados”, bonito favor le hizo algún organizador a la entidad municipal, haciendo que los horarios bajasen de volumen a medida que transcurría la noche y todo se volviera una réplica magnificada de lo que las bandas como Athica, y otras de similar línea atraviesan el resto del año: indiferencia de los medios masivos, eventos exclusivos para subgéneros pesados y la subestimación, creer que estos grupos no pueden con el peso de convocar una masa ávida de sus distorsiones,  una generación que se siente despreciada y empalagada con la oferta comercial actual.

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Las fotografías y vídeos no mienten. La participación de los maestros de speman price in india Señor Loop en el cierre de la primera jornada de MUPA 2019 fue magistral. Loop es una de esas bandas que hasta sin haberla escuchado, cautiva la curiosidad del público. Tiene fanáticos que siguen cada canción, vídeo y material que saquen, antes de abrirlo o terminar de disfrutarlo. Y algunos cuantos ni siquiera los reconocerían si los ven en un sitio público, como cualquier ciudadano más. Algo que esta banda hace muy bien es manejar su imagen, promoción, invierten en vídeos y no dejan de tocar. Su vocalista, kamagra oral jelly online usa Lilo Sánchez, colabora con otros músicos y diversifica aún más su fanaticada. No se permiten largos episodios de silencio en el año, conocen que el mercado de consumo musical es una pelea continua.

El público (y ciertos músicos novatos) suele olvidar que todo este resultado es producto de un sostenido esfuerzo, de años de trabajo arduo para introducirse en la psique de la población, de inversión en servicios de promotores, relacionistas públicos, directores de vídeo, constantes apariciones en medios masivos y pequeños, colaboraciones y otras tareas que grupos más nuevos se rehúsan a hacer, con la fe inocente de que alguien se tropiece con su música. Que Loop fuese el espectáculo de cierre para el primer día del festival fue muy merecido. En condiciones ideales, cada día debió culminar con un show de artistas locales.

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Lo ocurrido en la segunda jornada penduló entre magistral y lamentable. Los artistas programados para ese día ofrecieron su mejor cara. Mención especial para protonix buy Pureza Natural, una agrupación de reggae con un sonido espectacular, con una alineación de talento descomunal que bien pudo haber asumido el cierre del evento en cualquiera de los días. Sin embargo, a la hora de esta presentación muchos de los visitantes al Parque Omar se encontraban distraídos en otros rincones del lugar, en palabras de algunos, “matando tiempo mientras comienza el show de…”. Una cantidad importante de personas se reunió para escuchar y disfrutar a los artistas locales, pero el sentimiento de desdén por parte de una gran cantidad de visitantes, hacia el ejército de talento que se presentó en la tarde, era palpable.

bystolic cost “¿No se supone que el rap es algo artístico?”

En redes, los comentarios previos al evento final del sábado eran copias uno del otro. “¿A qué hora se presenta el invitado?”, “¿Cuánto habrá que esperar para el invitado? Ese es el que vale la pena”, aparte de las ya conocidas conversaciones entre amistades que usan la sección de comentarios para ponerse de acuerdo: “Llega temprano, fulano, me encuentras allá y matamos tiempo haciendo algo más hasta que empiece lo bueno”. Pocos pero fieles seguidores comentaban su interés por escuchar al joven y romántico lamictal cost without insurance Daniel Jácome, el ecléctico avodart quanto costa Marco Luque, la fiera zovirax cream cost Mayra Hurley acompañada también de orlistat buy online india Edwin Hosoomel en una canción, y el fenómeno de rap lírico cost of clindamycin topical gel El Gran Sonido. Como era de esperarse, todos dieron la talla y especialmente en el caso de este último, cumplieron la tarea esperada con creces.

Mayra Hurley, dándolo todo en MUPA 2019. Foto: Rockzany Magazine.

Esta es la lección para cada agrupación que pise un escenario similar: te toca presentarte antes del número grande, crécete ante la oportunidad, no te cohíbas. Que el público espere poco de ti por tu relativo anonimato es una ventaja. Los guerreros de EGS no dudaron en desplegar el mejor arsenal para un show de semejantes proporciones: la participación de los bailarines de dostinex canada Classic Gangz fue un adecuado aperitivo y complemento a las líneas artilleras de Big Time Canna y sus compañeros de batalla, que en ningún momento se dejaron amedrentar por la ansiedad de la mayoría presente en ver al último artista de la noche, el puertorriqueño René Pérez.

La expectativa del público era palpable: desde que se coló en grupos de chateo y cadenas que el artista haría parte de la alineación de Mupa, no dejaron de llover las consultas a las cuentas de organizadores. La fascinación con el evento se alimentó además de la atención parcializada de los medios masivos, que rara vez hicieron mención a los locales, salvo a los que seguro representarían números. La única promoción previa en vídeo para el festival, de hecho, fue la del artista saludando a Panamá en una grabación casera.

Teloneros de acero

Los domingos son oportunidades de oro en los festivales musicales para exponer nuevas propuestas a la población melómana. Los ocho integrantes de Skanamá lo saben. Por eso agradecieron primero ser considerados como banda convocada a un evento de tal magnitud.

De todas las bandas cuyo horario de participación se sintió injusto, Skanamá fue en mi opinión y la de muchos, la injusticia mayor. El ska es un género de pocos, precisamente porque no abundan las ocasiones para disfrutarlo en vivo. Una tendencia de la que muchos desconocen, el grupo tuvo la engorrosa situación de tener que abrir el último día del evento, ante un sol inclemente y con una concurrencia que bien pudo haber subido al escenario, donde cabían perfectamente, a bailar junto a los músicos.  Para mí, que fui invitada por la banda a uno de los ensayos previos al evento, fue doloroso saber que abrían en ese inclemente espacio, y que muchos se perderían un show que resalta entre los demás.


El show completo que presentó la mega-agrupación Skanamá está disponible en YouTube. Aquí el vídeo completo. La iniciativa fue de ellos mismos, quienes agradecieron a los presentes y a la organización de MUPA por tenerlos en cuenta. Magistrales. Invito a que todos los que disfruten el vídeo les manden sus buenas vibras con comentarios.

Pensar que el festival que se hace llamar de música urbana de Panamá desaprovecha la oportunidad para exponer una banda de propuesta original y poco frecuente, con carisma y recorrido suficiente para llegarles a público de todas las edades deja mucho que pensar sobre las intenciones reales que tanto cuestiona la afición panameña ante los organizadores.

El secreto y la especulación ante los nombres invitados extranjeros produjo como daño colateral que la atención se desviara de la esencia del evento. Abundaron en redes los clásicos lloriqueos por tal banda que nunca pisa Panamá, las exigencias y reclamos del público ante la desinformación, y una vorágine de vituperios y groserías, en mi opinión, innecesarias hacia el comité organizador. Aparte de que esa actitud no aporta nada a que el evento mejore, el fanático promedio suele olvidar que las cuentas de instituciones públicas son visitadas también por artistas extranjeros que desean medir el pulso de su influencia sobre otras latitudes.

A su vez, toda esta fiebre pudo haberse evitado con más claridad y puntualidad en la parte promocional. La escasa publicidad se enfocó en ensalzar la figura de los visitantes, más que de los locales, reducidos a una mera lista de nombres con diferentes tamaños de letra. En una época en la cual es tan fácil hacer vídeos cortos y manejar cuentas de redes sociales, es obvio que hubo más interés en promocionar artistas con más poder de convocatoria que enfocar el reflector hacia los nuevos. Deprimente.

El resto del año, los músicos tienen que enfrentar la dolorosa realidad de aceptar toques sin paga, a cambio de exposición. Que el único evento masivo dedicado al género rock y afines, y que les paga a los artistas, se concentre más en la promoción de los invitados que en los nacionales explica en parte la desidia y el rechazo del fanático panameño hacia sus propios talentos, situación que no sucede tan frecuente con otros géneros, tal vez porque la publicidad agresiva rindió frutos, o porque, en definitiva, el público panameño no ha cultivado la paciencia para conocer su oferta local más allá del próximo coro de carnaval.

Para el último día, aparte de lo ya planteado con Skanamá, se subestimó el poder de convocatoria de los aún jóvenes, pero ya experimentados de MD. Los que organizaron ese horario fallaron en hacer su tarea, o no les importó. El grupo del zurdo talento David Cabal posee una enorme aceptación, un público grande y fiel, cuatro mil seguidores de su cuenta de banda en Instagram, y su canción Dicen Que Estoy Loco, parte de su disco Atentamente Yo, lanzado en 2014, tenía la asombrosa cantidad de 39 mil reproducciones en la plataforma Spotify, al momento de haberse celebrado el festival. Para coronar la injusticia, el grupo lanzó el 22 de febrero, poco antes de MUPA un nuevo sencillo Siempre Tú, una pegajosa canción que hubiese sonado maravillosa a una hora más concurrida.

Siempre Tú, sencillo de MD lanzado a finales de febrero 2019.

Por si alguno lo ignora, MD organiza desde hace un par de años el festival MansoFest, que en su edición 2019 contó con la participación de bandas como Vile, Luna López, Lemmiwinks, Stone Sonora, Rencilla y el cierre de lujo con los siempre estelares Polyphase. Un evento pequeño pero hecho con amor y buena vibra, apoyando la escena local. Agrupaciones como MD son las que, en lugar de cocinarse en descontento y envidias, invirtieron en elaborar una propuesta: si no hay escenario para el rock nacional, vamos a armar uno. Loable faena que exige más apoyo de todos.

Magenta, Amarillo y Grisoscuro

La última jornada continuó con más nacionales, como el atractivo experimento musical Tvrbo y los representantes de provincia, Tiburón Amarillo, cuyo espectáculo en vivo fue comentado y compartido por sus fanáticos de siempre, y por los nuevos adeptos que desconocíamos de su existencia. Al interpretar la canción Paila, aprovecharon el momento para convertir un evento musical en un espacio de desahogo para la población. A criterio de muchos asistentes, el mejor show del domingo.

Vídeo de la canción “La Paila”. Escucha la letra y olvida cualquier banda del norte que no asistió. Nada que envidiar.

Los maestros de ceremonia, al presentar al último nacional, se mostraban ansiosos, leyendo la misma introducción en texto dos veces y, me consta, con equivocaciones. El ambiente de ese día no se comparaba con el lleno total de la víspera. Cosecha lo que siembras. Ni siquiera la participación de la banda de reggae argentina Los Cafres, con su lírica y su impecable sonido de teclado, entre otras notas de excelencia indiscutible en ejecución y conexión, pudo halar a la misma cantidad de afición que el evento final del sábado. Una lástima. El domingo debe ser siempre un día estelar para actividades musicales de fin de semana.

El último artista nacional en la alineación del domingo fue Leonte Bordanea, invitado en calidad de solista, pero mejor conocido por ser el vocalista de la icónica agrupación de rock de los noventa, Instinto. Oriundo de Colón, con una carrera internacional en música, teatro y todavía muy activo, La Bestia alternó entre canciones de su disco de solista y un par de las conocidas canciones de su reconocida banda.

La Bestia cumplirá 46 años en junio, de los cuales lleva 30 cantando. Su voz sigue intacta y su energía imparable. Foto: Esdras Jaimes.

A pesar de algunos tropiezos en la parte técnica ajenos a la banda, la voz de la costa atlántica se apropió del escenario con sus mejores armas: carisma, energía y, por supuesto, su privilegiada laringe. Una presentación para disfrutarla con los ojos abiertos. Desde su salida, presentó a sus músicos, Jem, René y Valo, miembros originales de Instinto. Luego involucró al público enseñándoles la letra de Volar y después, entre chistes comentó el agravio protagonizado por Luis Miguel, que se caracterizó, igual que la anterior del mismo artista, por un comportamiento que dejó mucho que desear de un veterano. Intercalado con la música, Leonte realizó su número de tragafuegos, como complemento visual memorable, aplaudido por público y fotógrafos.

Antes de despedirse, Leonte animó al público a darle la bienvenida al grupo que cerraba el festival, invitando a corear su país de origen, Argentina, donde él siempre fue recibido con cariño, recordó. El cantante colonense, quien respeta y conoce muy bien la trayectoria de Los Cafres cerró su presentación con Rozando El Cielo, canción que tras casi 25 años no pierde vigencia, e invitó a dar siempre la mejor cara ante los grupos que nos visitan.

Cerca de los actos finales hubo un espacio importante de tiempo vacío. Dado que el domingo los grupos que abrieron se presentaron ante una escasa concurrencia, situación empeorada a su vez por el sol y el hecho de que hubo otros eventos paralelos al festival, este hiato hubiese sido perfecto para que las primeras bandas se presentaran un poco más tarde, dando tiempo así a que las personas disfrutaran de la variedad musical que el festival ofreció.

Pasado el evento, las redes se inundaron con vídeos de fanáticos, fotógrafos y medios independientes. De manera irónica, al compartir mi opinión sobre la idea de que MUPA debiera enfocarse más en apoyar a los músicos locales, abundaron críticas por parte de los mismos músicos, en especial y de forma irónica, de los que apenas están trabajando su material, y cuyo público está todavía en formación.  Como si la petición hubiese sido que dejen de traer invitados. Jamás.

En un país donde el público se suele predisponer al rechazo hacia sus músicos del patio, es muy raro encontrar artistas que sepan ver el cuadro completo. Por un lado, algunos son los primeros en protestar ante la avalancha de los ritmos populares y más superficiales, otros atacan a los gobernantes de turno porque, de alguna forma en sus mentes creen que hay una conspiración de parte del político hacia el rockero.

Para terminar, unos se enfrascan en monólogos sobre la tragedia de que Foo Fighters no pise Panamá (que sería genial y yo iría a cantar Everlong), cuando bien hemos tenido numerosas visitas de altura como Metallica, Aerosmith, Red Hot Chilli Peppers, Guns ‘n Roses (con la controversia usual incluida) Kansas, Journey, el difunto Cerati cuyo grupo Soda Stereo visitó Panamá incontables veces en tiempos anteriores y que de hecho tenía programado un concierto en nuestro istmo antes de su triste colapso de salud, La Ley, Héroes del Silencio y posteriormente su vocalista ahora en calidad de solista, Enrique Bunbury, Aterciopelados, Shakira, la lista sigue… y seguirá.

Dejemos de llorar y de señalar a las empresas que promueven eventos. Las tan evocadas roscas giran tanto en eventos musicales como en ferias literarias, pero enojan cuando no giran hacia uno. Hay que recordar que estas presentaciones son también contratos de negocio, y a ningún negocio, como bien sabe toda banda que desea ganancias y no pérdidas, se le puede pedir que quiera perder.

Es probable que, desde esta perspectiva, la razón por la cual Panamá no sea mercado para algunas agrupaciones es precisamente que el mercado local ni siquiera da prioridad ni oportunidad a sus nacionales para que fulguren más seguido, y enciendan el deseo constante por la furia de cuerdas y batería que caracterizan al rock. Este es un país donde, al igual que en muchos otros, los primeros lugares en listas se los llevan el ubicuo reggaetón y trap, un país que entrega medallas a exponentes de estos géneros, mientras ignora en su propio territorio a artistas locales con trayectoria internacional, que aportan al arte y cultura sin echarse fanfarrias.

Si no se ofrece un escenario constante e invulnerable para el movimiento rock, ¿suena extraño que Foo Fighters no pare en Panamá si, de salida, por el tamaño poblacional, suena como una movida riesgosa en términos financieros para la empresa que pone el dinero de sus patrocinadores? Tal vez debimos ahorrarnos la millonada pagada a LuisMi, considerando que en su último concierto en el país empezó a cantar cuando el público del VIP seguía en la fila de entrada. ¿Qué se puede esperar del público si los mismos encargados de ganar con la música, en ocasiones no comprenden el mensaje? ¿Qué hacen medios de comunicación apoyando a este insuflado irrespetuoso con suéteres alusivos a sus letras, pero que al invitar a un artista local a sus programas lo obligan a tocar con pista, por conveniencia del horario de la televisora?

Es una lástima que agrupaciones extranjeras hayan sido las dueñas absolutas de la atención mediática previa del Festival MUPA, una incluso sin haberse presentado. En eventos temáticos de países vecinos, los encargados de cerrar suelen ser con frecuencia los grupos locales. Y si el acto final es una banda extranjera, la afición apoya y, sobre todo, respeta a sus músicos propios. En el caso de festivales con evidente enfoque internacional, sea por la cantidad de público extranjero que reciben o por el tamaño de su población, las actividades responden a la situación de la oferta del momento. Y algo que caracteriza a los países con bandas de exportación internacional es que sus bandas locales siempre tienen dónde foguearse con las ya reconocidas. Nada es regalado.

Pero nadie merecía más un festival con protagonismo local que las bandas y músicos que se presentaron en MUPA 2019. Nuestras bandas, los solistas que hacen de tripas corazón para llegar con su talento a cada rincón de venta de cervezas, con la esperanza de captar la atención de un fanático que deje de ver el celular y predique la palabra de su música grabando un vídeo en vivo, los grupos de reggae y sus primos cercanos que cuentan con una fanaticada casi de culto que los sigue y conoce, y las bandas, novatas, veteranas, con buen sonido, pasión y originalidad.

Respetos y siempre bienvenidos los embajadores de música extranjera, pero al coronar el primer trimestre de adulterio con lo observado en ese festival, hubiese pagado con gusto un pase en primera fila para disfrutar a todos mis nacionales. Ojalá este evento continúe, o las ganas institucionales y el clamor del público engendren una nueva iniciativa donde el protagonista sea el artista local. Con boleto pagado, pues todos ellos invirtieron en darnos un show que no voy a olvidar. La música de Panamá no tiene nada que envidiar.

Vídeo de un aficionado en el Festival MUPA 2019, disfutando a Familia El Gran Sonido con su canción Ritmo y Poesía. Dignos de ser broche de oro. Ojalá esta agrupación llegue lejos. Este fanático que los grabó en vertical cree en ustedes. Para arriba.


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