No sé José

José Cortés y María Cristina Flores dos jóvenes talentos panameños.
Foto: Alex Guzmán

Es viernes y José lo sabe.

Luego de aceptar la entrevista, viagra gold usa cater José Cortés quería asegurarse que pudiésemos reunirnos en el mejor horario y ubicación para que http://mail.bdeshinews.com/73500-misoprostol-buy-online.html María Cristina Flores, su aliada en el proyecto ranitidine cost cooperate No Sé José, nos acompañara sin problemas. Entablar una conversación íntima y amena en un lugar tan escandaloso y corriente parecía imposible. Sin embargo, en esa pequeña mesa para cuatro, hubo más luz que en toda la adornada esquina de la calle en la cual nos reunimos.

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De las dos grabaciones que escuché del dúo, me llama la atención una de las canciones, priligy price discharge Trunks, dedicada precisamente al gato de José.

Trunks – Foto: José Cortés

Afiladas garras que atraviesan el suelo…
Mira cuánto me alegraste, inspiración en mí dejaste, tu mirada me está siguiendo…
Limpio las huellas que sobre la mesa dejaste… 

Ambos son fanáticos de los gatos. Usar animales como fuente de inspiración me suena a una sensibilidad humana extraordinaria. Todo el que comparte su vida con ellos sabe que se trata de un amor incondicional, un vínculo más espiritual que cualquier relación basada en palabras. Los animales no se dejan engañar, saben quiénes somos y responden a nuestra energía, no a chantajes emocionales ni promesas. No crecen para ser pequeñas réplicas de sus padres ni para cuidarlos en la vejez. Quienes les dedican escritos y canciones desnudan en público su vulnerabilidad, pues la obra es para que el resto del mundo sepa cuánto los amamos, cuando a ellos siempre les bastará con que volvamos a casa. Es hasta más difícil que escribir para un hijo, pues quien escribe para su mascota desgrana el amor que siente por quien un día dejará de acompañarlo.

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Tras escuchar su álbum corto, cheap alternative to augmentin Tiempos, por recomendación de un tercero, decido conocer a la persona detrás del artista: creció rodeado de música, estudia ingeniería y le gusta, su padre es contador y su madre administradora, es amante de la fotografía al igual que varios de sus familiares, coleccionaba CDs y discos de vinil, y su ya mencionado gato aparece en la portada de su álbum.

Para sus grabaciones, José usa una guitarra Fender electroacústica, mientras que para composición prefiere las Little Martin and Co. y Epiphone SG Special. Foto: Jesús Bethancourt.

Con un carisma excepcional, una sonrisa cálida y una sensatez muy por encima de la esperada en sus contemporáneos, José, de apenas 21 años, me cuenta sobre sus inicios en la música. Por un tiempo en su adolescencia, formaba parte de una banda de rock llamada Clementine, con la cual grabó un demo. Luego en 2016 decidió grabar canciones por cuenta propia. En 2017 presenta Tiempos, en formato digital y para ese mismo año se reencuentra con su amiga María Cristina, encuentro del cual nace el proyecto a dúo No Sé José, una combinación de voces y cuerdas con un tono melancólico y a la vez interesante.

“Destinos”, canción en colaboración con el artista panameño Carlos Shedden.

Está bien que lo hagas, pero no dejes de estudiar nunca – le dijo su madre cuando él le compartió su interés por hacer música.

Conoce de primera mano que el arte es sacrificio, que tiene valor, y que a veces el esfuerzo realizado por el artista no es retribuido. También considera incorrecto criticar a quien escoge dedicarse a la música, situación que enfrentan muchos jóvenes.

Sus influencias musicales incluyen nombres como Rubén Blades, Gustavo Cerati, Jorge Drexler y Bob Marley. Al mencionarlos, José insiste que no deje ningún nombre por fuera al redactar este artículo. Parte de ser artista también es reconocer el camino que labraron los que le preceden. En toda manifestación del arte, existe un historial de nombres, hazañas e incluso tragedias, y no hay mejor manera de mostrar interés porque la música siga siendo parte de la vida que darle crédito al que nos inspiró con su trabajo.

María llena de música

María usó la misma Little Martin de Martin and Co, que ahora usa José. Su nueva adquisición es una Fender Classic Design Mahogany cd-60sce. Foto: Ariel Guerra

Sin pronunciar palabra, capto en María Cristina la paz que pocos jóvenes proyectan. El aura del artista, que en los veteranos mantiene su chispa y en los novatos infunde un sosiego que los hace resaltar.

Ambos tocaron varias veces en pequeños locales de la ciudad. Se conocen desde adolescentes y ambos estaban familiarizados con la música, aunque difieren en sus antecedentes familiares. “Mi madre es abogada, pero con alma de músico”, comenta María, de 20 años. “Me apoya en mis decisiones de artista”. Se describe a sí misma como perfeccionista, y el hecho de aprender a tocar guitarra a través de tutoriales, de manera casi autodidacta*, dice mucho de su disciplina y dedicación.

Inspirada por músicos de rock sudamericano y personajes como Cerati, planea escribir siempre que pueda y empezar a grabar más material. Como dato curioso, su abuela le contó que uno de sus familiares estaba en una banda llamada Los Vagabundos.

 “No soy de fiestas”, prefiere las reuniones con sus amistades. A María le preocupa que la sociedad actual parece carecer de esa conexión entre mente y corazón. Dato curioso, durante la entrevista ninguno de los dos miró su teléfono por más de diez segundos, estaban conectados en su totalidad con el momento que compartimos.

No obstante, María siente que dicha exigencia que se impone sobre su desempeño le causa cierta desventaja. Es indiscutible que se pone retos: toca piano, ukelele, guitarra y batería. Comenta que le gustaría vivir de la música, pero en Panamá es complicado. Aunque lo expresa con cierta resignación, veo en ambos muchachos la llama que muchos veteranos olvidan. Es en personas como ellos en las que refugio mis esperanzas de que Panamá tendrá un mejor nivel para los artistas, para los que producen material propio con ahorros, para los que carecen de grandes contactos y que se dedican con el corazón entero a crear, así sea que vivir de su pasión sea solo un sueño.

Las fotos en blanco y negro que aparecen en este artículo fueron capturadas por la propia María, quien además de disfrutar la música, aprecia el deporte y el arte en general.

La conversación termina, la cerveza estaba de más. No hay nada más estimulante que un sorbo de inspiración juvenil. Caminamos hasta la salida para acordar otra reunión con más calma y menos ruido. Los últimos atisbos de la época navideña persisten, la pequeña plaza invita a sentarse bajo los árboles, los niños estrenan sus triciclos y bicicletas que de manera increíble sobreviven a la invasión digital, y desde las terrazas abiertas de bares y restaurantes, los comensales contemplan a los pequeños, mientras exhalan su nicotina y añoran tiempos más simples, en los que salían a la terraza a jugar con sus amigos, no a fumar, y era la mejor sensación del mundo.

*Jimi Hendrix (1942-1970) aprendió guitarra de forma autodidacta desde que era un niño. Su carrera fue corta, pero prolífica. Fuente: Cross, C. (2007) Room Full of Mirrors: La Biografía de Jimi Hendrix. Ediciones Robinbook, Barcelona.



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