ZAKIRA PINEDA: SOY DE COLÓN

El pequeño salón ubicado en la planta alta del Centro de Convenciones Atlapa no era el más concurrido de esa tarde. where to buy lasix online La Feria Internacional del Libro de Panamá (FIL) es un punto de encuentro para escritores y lectores, con una variada oferta de conversatorios y presentaciones. Por más que se insista en el carácter cultural del evento, abundan las actividades banales, encuentros con figuras televisivas y la fiebre del momento por alguna celebridad de YouTube. Una parte importante del público no suele enterarse de las tertulias y encuentros entre poetas nacionales y extranjeros, que en los seis días de feria comparten lo mejor de su inspiración y reflexiones.

Una larga lista de prestigiosas plumas latinoamericanas honra con su visita la semana cultural más esperada del año. Pocos entienden la trascendencia de esta convocatoria, aunque no se puede culpar al público. Gran parte de la atención mediática se enfoca en la oferta popular: publicaciones con excesiva fanfarria, cuyos autores suelen ser personalidades de medios masivos o digitales, ante una concurrencia cuyo interés se limita a tomarse una foto y publicarla en sus redes personales, para luego abandonar el libro en el asiento trasero del auto o en algún mueble de la casa y no abrirlo jamás.

De ahí que pocos se enterasen del festival http://360homecare.net/?author=3 Ars Amandi, actividad realizada dentro del marco de la FIL 2018, un encuentro de poesía con la participación de jóvenes autores y destacados veteranos de las letras panameñas, además de contar con invitados extranjeros que quizás no cuenten con miles de seguidores en redes sociales o pasen desapercibidos entre la multitud asistente a la feria, pero cuyas obras poseen incuestionable belleza y carácter. 

Los poetas viven entre el resto de los mortales, pero solo ellos perciben como real lo invisible en el mundo físico. Solo ellos saben que las flores respiran, solo sus ojos ven el puño que estruja el corazón cuando un ser amado se aleja. El poeta vive en constante autoflagelación: sea dolor o regocijo, lo desgrana, tira de sus carnes y en lugar de adornarse, libera la tinta de su médula. Sin disculpas ni etiquetas, la poesía es la única forma de literatura que se disfruta con la razón aturdida y el sentimiento vivo. 

Eso lo sé ahora, gracias a la más apasionada y genuina declamación que jamás he presenciado. Gracias a ella conozco las dimensiones de la voz: intensidad, frecuencia y sentimiento.

2seniors fr site de rencontre Nuestra amistad

La soledad del escritor es terreno para crear; la camaradería entre hermanos de letras es la energía para continuar. Para la época del lanzamiento de mi segundo libro, hop sur ce site web Abrazos de Oso (Editora Novo Art, 2013), no hubo experiencia más trascendental que las nuevas amistades consolidadas. No importa el lugar ni la ocasión, la conversación entre amantes de la lectura no demora en encerrarlos en un invisible campo de fuerza en medio de una multitud, donde toda la tertulia se apaga y solo existe el intercambio de argumentos, personajes y opiniones.

Así comenzó nuestra amistad. Pasamos de hablar de libros a intercambiar opiniones políticas, compartir nuestros respectivos propósitos en literatura y, por supuesto, intercambiar risas. Antes era yo quien le compartía mis experiencias como escritora, ahora somos dos en el mismo derrotero.  Abogada de profesión, Zakira Mussa Pineda es digna representante de lo mejor de la costa Atlántica: la sonrisa cálida y la inconformidad que caracteriza al colonense y lo lleva a expresar su descontento de forma constructiva, usando las artes, la oratoria o la palestra pública para manifestarlo. Colón es más que el dorado recuerdo plasmado en los libros de historia; sigue siendo cuna de escritores, músicos y artistas de otras disciplinas.

Habrá Poesía

Al momento de nuestro intercambio, Zakira lleva un par de meses de haber publicado con éxito el poemario 26 lágrimas de luz, junto a otros destacados poetas nacionales y extranjeros. Una colección de poemas cuya lectura se siente más como un atisbo a un secreto baúl de emociones y latidos. Lo más profundo de sus sueños y dolores, encauzados bajo la experta orientación del laureado poeta Salvador Medina Barahona.

Salvador, incansable promotor cultural, lanzó la convocatoria para el Programa de Formación de Escritores (PROFE). Esta iniciativa se abrió originalmente para todos los géneros, menos poesía. Se hizo evidente la existencia de un grupo de interesados, quienes meses después, cursaban la categoría de poesía por dos meses y luego exigieron una segunda parte en nivel avanzado.

La propuesta inicial consistía en seleccionar los mejores trabajos del taller, para que se publicaran en un poemario; en el camino, Salvador se dio cuenta de que, dada la calidad del trabajo de los participantes, no hubiese sido justo seleccionar solo algunos. La nueva meta fue una antología.

“Corregimos el libro entre todos. Fue una experiencia graciosa, veintiséis personas opinando de forma simultánea”. Superadas las vicisitudes, el libro 26 lágrimas de luz era una realidad.

La poesía es su vida

Desde sus primeros encuentros con la lectura, Zakira se identifica con la poesía. Recuerda especialmente el poema La Niña de Guatemala y A Margarita Debayle, este último lo conoció gracias al libro El Sembrador Escolar. Conozco esa experiencia. Aunque le llevo algunos años de ventaja, ese libro también resultó ser mi primer contacto con la obra de Rubén Darío.

MP: ¿Qué tiene ese poema que lo hace tan poderoso?

ZP: Es una historia que te atrapa. Ningún niño se queda fuera de esa fantasía. Tiene además un carácter subversivo.

En cuanto a la poesía, para Zakira siempre ha sido más importante leerla que escribirla. Su acercamiento con el género de manera activa se dio en sus años de estudio de primaria y Premedia en el Colegio Santa Teresita, y en secundaria en el Colegio Abel Bravo. “Aprendí poesía entre la escuela y mi madre”, señala.  Para el acto de graduación de su escuela primaria Zakira recitó el poema Canción de la vida profunda de Porfirio Barba Jacob, que tiene un lugar especial en su vida. También recuerda algunas declamaciones memorables. En el concurso de poesía de la Semana del Libro en su escuela primaria, una muchacha participó con el poema Verdades Amargas (Si el puñal es de oro, cualquiera besa el puñal…).

Siendo amigas desde hace más de un lustro, hay aspectos de su vida de creadora que desconozco. Ensimismada por mis propios avatares de escritora, con frecuencia olvido que por solitario que sea el oficio, somos una comunidad, y que, en cualquier momento, cada uno de nosotros se encuentra en un paso diferente del proceso creativo, pero con iguales ansiedades. Entre tazas de café, me entero de que empezó a escribir de manera activa a los catorce años.

MP: ¿La poesía es más una súplica o una catarsis?

ZP: Dicen que las catarsis son malas, pero creo que es una búsqueda. Se escribe para uno y para el otro. La literatura es una forma de lenguaje, de comunicar. Buscamos al otro en el papel.

A los diecisiete años, Zakira ya tenía archivos de escritos propios. A los diecinueve tuvo la oportunidad de asistir a un taller de creación literaria en la Universidad de Panamá (UP), dictado por el escritor Héctor Collado. El taller era de todos los géneros y se le dio con más facilidad escribir narrativa que poesía, por el grado de intimidad que esta última exige.

“Para escribir poesía hay que ser una persona muy sincera. La poesía es verdad”.

Entre cuentos y poesía, esta última era para ella, mientras que los cuentos los compartía en blogs. Aunque el ejercicio de la escritura se le daba, le costaba escribir temas sentimentales. “Escribir es desnudarse. La poesía es un encuentro contigo, directamente con la emoción”, afirma Zakira. Concuerdo con ella; ese recelo a compartir recovecos emocionales es conocido por muchos escritores. Solo el tiempo nos convence si estamos listos o no para hacerlo, y aunque sea nuestra voluntad, el lector insiste en leer entre líneas y desmenuzar lo escrito, tratando de cotejarlo con lo que cree saber del autor.

El poder de la poesía

Zakira comenta sobre el poder de la poesía. La lista de poemas que le llaman la atención incluye, entre otros, La Tristeza del Inca y las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (“Volverán las oscuras golondrinas…”).

MP: Me confunde un poco la fascinación de las personas con los poemas de amor. Hacen ver como si la poesía solo sirviera para dedicarla a quien les interesa en términos sentimentales.

ZP: La poesía es una ventana, una conexión entre personas. Sus temas son universales. Quizás el amoroso es el más fácil de conectar, aunque también me llaman la atención los temas sociales.

Existe en la actualidad cierta flexibilidad con los géneros literarios. En novelas y cuentos se suele utilizar un lenguaje más cónsono con la forma de comunicación que reina en el momento, se hace alusión a temas de cultura popular, e incluso se incluyen formas de redacción como las utilizadas en la comunicación digital, tipo mensajes de texto y tuits. La poesía no escapa de esta evolución, recibida con beneplácito por unos y con desagrado por otros.

“Los géneros han ido mutando, la poesía está en todo”.

Zakira recuerda que la primera novela que leyó fue Crónica de una Muerte Anunciada. Las lecturas asignadas en clase también fueron parte de su primera exposición al género. Considera que su profesor de español, Isidoro Barahona, acertó en asignarles lectura de poesía y una novela por mes. Novelas de Gabo, El Ahogado (Tristán Solarte), La Metamorfosis (Franz Kafka) y La Boina Roja (Rogelio Sinán), formaban parte del currículo en la materia. El docente asignaba la lectura de poemas, práctica que ayudó a que ella entendiera algo más sobre el proceso de escritura.

Soy de Colón

MP: ¿Qué opinas de Patria (Ricardo Miró), en cuanto a lo que representa para los que lo leen?

ZP: Esees un poema sobre el sentido de pertenencia. Lo entiendo, escribí un poema titulado Soy de Colón, pues siempre quise dedicarle algo a la provincia, pero no encontraba el vehículo para hacerlo. Su escritura no hacía justicia a sus sentimientos.

Soy de Colón
¿No lo parezco?
Dime…
¿Qué es parecerlo?

¿Qué es ser Colonense?
¿Es lo rojo de los titulares?
¿Las quejas y malas maneras de algunos?
Dime tú gran sabio, juez que me escrutas
y sentencias que soy muy buena para ser colonense
Dímelo, por favor no calles
dime
¿Qué es ser colonense?

Entiendo gran señor que tu silencio es respuesta
apelo a tu injusta sentencia así:
Soy de Colón, un ser teñido de mar, congos, cocos y pescados
con sonrisas frescas, alma pura
ganas apresadas por la desventura y los prejuicios.
Soy de Colón
de lo pujante y trabajador, del apoyo y sinceridad
del motor de crecimiento eclipsado por la burocracia y el desinterés,
eso soy
eso somos y más.
Más que etiquetas y juicios de aquellos
que como tú creen que pueden juzgar nuestra identidad.

MP: ¿Consideras que Colón es tu patria?

ZP: De cierta forma sí. Me da dolor lo relegado que está. No fui a una librería hasta que me tocó estudiar en ciudad de Panamá. No había librerías allá.

MP: ¿Cómo explicas que desde siempre haya tantos artistas nacidos en Colón, si hasta hace poco no existía tanta actividad cultural?

ZP: La inconformidad y la opresión son fuerzas generadoras para el arte.

Su primera participación en una publicación formal fue en el poemario colectivo Novísimos – Nuevas Voces Colonenses.

Luna de Mango

La iniciativa de promoción literaria Luna de Mango nació en 2014, en respuesta a la necesidad de crear espacios y dar a conocer la actividad literaria en Panamá; en ese momento, Zakira no imaginaba que alguna vez leería un poema en público.  

En 2015, el escritor Luis Wong la invitó a participar de una reunión de poetas en Colón; ella estaba reacia, dado que no había compartido sus poemas con nadie. Fue ahí donde leyó por primera vez sus poemas.

ZP: Recuerdo haberlos editado hasta lo último antes del recital.

Esa llama que se había plantado en ella durante sus años de declamaciones en la escuela todavía existía, solo que ahora los poemas eran suyos. Con paso firme, Zakira se abría paso en el camino de la poesía.

Aparte de escribir, promover es otra de sus prioridades. De ahí su interés en crear talleres de poesía para Colón. “La poesía tiene conexión con lo humano. En Colón no hay tantas oportunidades”, comenta. De alguna manera, si la poesía tiene en algún niño o joven el efecto que tuvo sobre ella, el camino de luz en la cultura colonense podría seguir labrándose.

Los dos primeros talleres de poesía en los que participó eran de todos los géneros. Fue en el segundo donde conoció a Salvador Medina, famoso por su solidaridad y empatía hacia los escritores noveles; me incluyo.

Zakira Pineda nos ofrece unos versos cercanos, libres de rebuscamientos, cargados de intención. Se ha tomado en serio el oficio de escribir; he sido testigo de su constante afán de echar mano de los recursos que la escritura creativa pone a disposición de quienes bien saben que el poema es una liebre huidiza pero alcanzable.

Salvador Medina Barahona

Zakira cree en el acceso a la cultura. Pensativa y serena, me comparte su perspectiva sobre el valor que le damos al arte.

ZP: La actividad artística es algo que merece ser pagado.

MP: Comparto tu sentimiento. Sin embargo, ser escritor implica vender libros, y estos deben primero ser valorados en colectivo, inculcando el amor por la lectura.

ZP: El problema es que el acceso a libros y actividades es difícil y debe ser más abierto.

Nuestra amistad se basa, en gran parte, en su habilidad para refutar mis argumentos con la pieza faltante para las metas que deseamos para nuestro país.

Entre sus experiencias de autora en ascenso, Zakira destaca la experiencia de participación en el Festival Ars Amandi 2016, en el cual comenzó a sentirse “un poquito poeta”.

ZP: Los festivales son muy importantes y merecen ser apoyados; como escritora siempre agradeceré a todas las personas que organizan ese tipo de actividades, espacios de comunión y crecimiento invaluable.

 La oportunidad de viajar al hermano país de El Salvador le sirvió para medir el pulso de las actividades culturales, en comparación con países vecinos, con sistemas políticos más revueltos. Disfrutó ver el nivel de consciencia política de la población sobre su realidad. Gracias a ese viaje, entendió mejor la situación general de Centroamérica. En esa visita asistió al Festival Amada Libertad, en honor a Leyla Patricia Quintana, revolucionaria poeta que murió en la Guerra Civil de su país. Sus organizadores lanzaron extensiones de este en varios países de Centroamérica, incluyendo a Panamá, ofreciendo un recital en la galería de arte de la UP.

ZP: Recuerdo que incluso hubo un apagón en la galería, y el recital se realizó a la luz de las velas. Se sintió como una experiencia mágica. A la gente le encantó.

También tuvo la oportunidad de participar en el Encuentro de Mujeres Poetas de Cereté 2018, año de su vigesimoquinto aniversario. Le conmovió el sentido de pertenencia que dicho encuentro ofrece a la población de Cereté. La convivencia con tantas poetas maravillosas fue una experiencia tan indescriptible como la poesía compartida.

Volver a los principios

“Leer es un gusto, debe serlo. La poesía es para todos”.

Para Zakira, el camino se hace y deshace. Ya en sus treintas no tiene certeza de lo que otros consideran importantes. Pero sin la literatura, estos años no serían de reconstrucción. Las verdades que lo eran se van.

ZP: “Vuelvo a los principios, a cuando tenía trece, a los valores que tenía, a esa forma simple y pura de ver la vida”. 

Considera que le falta mucho en su camino poético que recién comienza, con gratitud hacia la poesía, a la que le atribuye poder. La poesía salva.

Consejos de Zakira para nuevos poetas:

  • Lee. Hay que leer poesía para entender lo que ya se escribió. El valor agregado a lo que uno escribe es la propia forma de pensar. En el mundo todo está inventado, en literatura más.
  • Sé sincero. La poesía que no es sincera se siente.

Para Zakira Pineda, la literatura es una búsqueda. Cuando escribes, significa que encontraste algo. Yo que, gracias a mi atrevimiento de publicar un libro innecesario, tuve la dicha de conocerla, encontré en ella una amistad en las letras: la lectura es un placer solitario, pero en ella encontramos un mundo oculto que nos hace ciudadanos de sus historias y nos vuelve conciudadanos de sus paisajes. Al cerrar el libro salimos al mundo, pasamos por los días, y escribimos para seguir encontrándonos, en los demás y en nosotros mismos.



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