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El anuncio de que el festival MUPA 2021 se realizaría en un conocido antro de la ciudad, y no en un sitio más apropiado para una actividad familiar, fue recibido con desagrado por un número importante de personas, protestando por el tamaño del local y por el hecho de que la agrupación internacional invitada solo se presentaría en modalidad virtual.

Era el mismo antro en el que, por extraña casualidad, Nightwalkers se había presentado por última vez. Era la señal que necesitaban para entender la trascendencia de este nuevo giro: se mantuvieron en casa todo el tiempo de pandemia, sin inventarse presentaciones de dobles tandas y se abstuvieron de saturar a sus seguidores en cansinas transmisiones en vivo. Fuera de un par de sesiones desde casa, prefirieron trabajar la nueva canción, Plan Ancestral, seguir promoviendo su disco en medios especializados de distintos países y editar material previamente grabado en videos.

Por fin llegaba la respuesta a la incesante pregunta que Carlos, Jesús, Johann y Vladimir se hacían: cuándo y en qué circunstancias volver a las tarimas. El festival se realizaría en la primera semana de octubre, con aforo limitado y bajo requisito de vacunación previa para los asistentes. La misma alineación convocada para la versión 2020, cancelada debido a la pandemia, se daría cita en esta nueva fecha.

Ahora, volvía la luz para los caminantes nocturnos. Por diversas razones consideraron que esta era la ocasión adecuada. Su única responsabilidad era ensayar, prepararse y destruir en el escenario, haciendo que los presentes sintieran que valió la pena asistir y que el show fuese inolvidable. No son muchas las agrupaciones que tratan con ese respeto al público. Algunos tratan la tarima como un campo de juegos donde solo importa pasarla bien y beber en público, mientras otros se presentan más por el afán de figurar y alardear que por la intención de entregarse a la gente.

El Festival MUPA 2021 se realizó con más contratiempos de lo esperado. La prueba de sonido tuvo un importante atraso en el segundo día de presentaciones y algunas bandas tuvieron dificultades en la configuración solicitada para el sonido y aspectos técnicos del show. Foto: Libertator

“Si realmente somos lo que creemos, tendremos que destruir en cualquier hueco”. El líder de Nightwalkers hacía de motivador para sus compañeros de banda. Estaba claro con la misión: el descontento inicial no opacaría su felicidad ante el reencuentro con el calor de los fans. Aparte de lo obvio, lo más importante para el artista en tarima es que cada persona sienta que su presencia en el evento es valiosa.

La hora de retraso en la programación sirvió de preparación mental. Vladimir y Jesús repasaban la configuración de sus equipos mientras que Carlos, inclinado sobre sus pedales, trataba de evitar que su mente divagara hacia los contratiempos de eventos anteriores, como en la presentación del álbum Conviction, cuando en pleno arranque, su guitarra perdió una cuerda. Lo impredecible también forma parte del plan.

HORA CERO

Para esta presentación, la banda había planeado que cada integrante entrara por turnos, con una introducción musical. Además, se planeó que el volumen de la guitarra rítmica estuviese más alto que el de la principal. Pero los planes siempre salen mejor en papel. La introducción musical no sonó, provocando confusión en la entrada de la banda, y los amplificadores previamente ajustados en la prueba de sonido no tenían la configuración solicitada.

El descontento era evidente en el rostro de los jóvenes. Todo el caos, no obstante, se tornó insignificante cuando las luces se encendieron. Como reales veteranos, se encargaron de los contratiempos y emocionaron al público al ritmo de Face Your Fears. La camisa blanca del vocalista resaltaba junto a la reluciente cuerina de la chaqueta de Vladimir. El primer plano del cuarteto distaba mucho de las imágenes que sus seguidores de una década recordaban.

Ya no eran los enclenques quinceañeros participando de un banal desorden frente a la Asamblea de Diputados, las camisetas alusivas a bandas extranjeras volvieron adonde merecen estar: en las gavetas. Sus miradas ya no estaban enterradas en los breakdowns ni en fomentar el mosh pit. Maduraron frente a los ojos del público esa noche. Ahora deseaban que más gente nueva conectara con ellos, y que los fieles seguidores de siempre les ayudaran a corear sus canciones. El plan ya no era sonar “brutal”, era que cada persona presente se sintiera abrazada a ellos.

ANTES Y AHORA. La evolución de la banda no formaba parte del plan, fue una consecuencia natural de ser fieles a su identidad y mantener una actitud de aprendizaje constante. Foto: Libertator.

UN NUEVO AMANECER

La primera interpretación en vivo de la canción Plan Ancestral fue el detalle más discutido por la banda en la semana previa. No la habían ensayado suficiente, o puede que sintieran demasiada presión ante la idea de tocarla por primera vez frente a los fans de acero metalero que tanto esperaban volver a verlos y que tal vez no aceptarían la evolución de su sonido.

Sus inquietudes eran justificadas: Plan Ancestral es una de las pocas canciones en español de la banda, dura exactamente tres minutos con treinta y tres segundos, relativamente corta en comparación con sus trabajos anteriores, y la letra hace alusión a la manipulación mediática en la que todos alternamos de víctimas y verdugos.

Una apuesta arriesgada que dio resultado. Los comentarios de los asistentes en redes sociales incluían: “la que he esperado escuchar”, refiriéndose a la nueva canción. Algunos incluso coreaban “¡De-ci-sión!”. Terminada la pieza, Johann Tempest les devolvió una sonrisa a sus camaradas guitarristas, transmitiéndoles su aprobación.

Ahí estuvieron. Los fieles seguidores del rock, personas sesudas que sí decidieron vacunarse, que hicieron plan con sus amigos para llegar al lugar, pagando transporte selectivo, sin importar la lluvia y el embotellamiento. Y las mejores fans de la escena, las damas que asisten puntuales, así tengan que pasar horas en sitios donde los baños son un plato Petri. Porque tenían que estar ahí para sus bandas.

Los miembros de Nightwalkers dejaron la camisa en el escenario. Entregaron lo que nadie esperaba, cambiando el ostracismo de la corriente trve por un puesto en el corazón de la gente. Se atrevieron a mostrar un lado más humano y sentido de sus personas artísticas. Se inclinaron a dar las gracias y chocaron puños con los asistentes. Se tomaron fotos y les agradecieron por estar para ellos, y para el resto de las bandas, en la primera noche del nuevo amanecer en su camino.

El siguiente número en la programación, la agrupación internacional que muchos aclamaban en redes durante la semana previa, apareció en pantalla. El público aprovechó la pausa para alejarse del escenario y se esparció por el local, recargando energías para esperar a las reconocidas bandas panameñas Calibre 57 y Cabeza de Martillo.

MissPraxx

MissPraxx

Escritora, melómana y desequilibrada. Menos etiqueta y más verdad.